En ocasiones el adoctrinamiento, la ignorancia, el odio, el posicionamiento político radical o no pararse a pensar sobre lo que ocurre a nuestro alrededor nos lleva a aplaudir decisiones inmorales e ilegales con argumentos que no se sostienen. Ha pasado con la detención del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y va camino de pasar con la intervención de Estados Unidos en Cuba.
Durante décadas, Estados Unidos ha presentado a Cuba como un gobierno comunista autoritario, donde no se respetan los derechos humanos y, por tanto, debe aislarse mediante sanciones económicas y bloqueos financieros. Sin embargo, al mismo tiempo, Washington mantiene una relación amistosa con China, un país gobernado por un partido comunista autoritario, donde no se respetan los derechos humanos.
Esta contradicción revela una realidad difícil de ocultar y que no es otra, que sus intervenciones no tienen principios ideológicos, más bien y, sobre todo, intereses económicos. La democracia y los derechos humanos no importan si existen otras razones más importantes, como el dinero y el miedo a la respuesta del adversario. Esas son las razones.
Recientemente hemos visto a Donald Trump, faltar el respeto al presidente de Ucrania, Zelenski, y se ha permitido insultar y menospreciar a líderes de otros muchos países. Sin embargo, en su reciente viaje a China, ha sido muy respetuoso, no se ha saltado el protocolo establecido, incluso ha soportado no ser recibido por el presidente de ese país.
Resulta llamativo que ser comunista y que no se respeten los derechos humanos no importe cuando se trata de China, como no importa, con otros autoritarismos en los que tampoco se respetan los derechos humanos, no existe la libertad de expresión y periodista que levanta la voz acaba en la cárcel o descuartizado.
Hablaba del odio, de la ignorancia y del radicalismo y lo hacía porque es evidente que ese posicionamiento ultra y facha les impide comprender y admitir que las guerras de Estados Unidos no van de la defensa de valores democráticos, ni con la libertad en el mundo, ni con acabar con las drogas en ese país, más bien, sus guerras son acaparar las riquezas de otros países y eso es un peligro, como un peligro es que españoles a los que se les presume una preparación sean incapaces de ver algo tan evidente por estar infectados de fachosfera.
Por lo demás, es incuestionable que Cuba, Venezuela y China son países comunistas, donde no existen unas elecciones libres y no se respetan los derechos humanos. Es evidente, solo hay que leer, ver el telediario y no estar infectado, vuelvo a repetir, por el odio, la ignorancia y el radicalismo.
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