Nicolás Maduro se ha declarado no culpable de narcoterrorismo ante un tribunal federal de Nueva York tras ser capturado el pasado sábado en Caracas y trasladado a Estados Unidos. Para liderar su defensa, el mandatario ha contratado a Barry Pollack, el abogado de alto perfil reconocido por representar a Julian Assange en el caso Wikileaks. Así lo ha reseñado la Agencia de Noticias EFE con información que es seguida con interés también desde Ceuta.
Barry Pollack: un experto en casos de seguridad nacional
La elección de Pollack no es casual, ya que el letrado es ampliamente conocido por su labor en casos de repercusión global, destacando precisamente su defensa de Assange.
Con más de 30 años de trayectoria y habiendo presidido la Asociación Nacional de Abogados de Defensa Penal, Pollack se especializa en delitos financieros, corrupción y seguridad nacional.
En su historial de éxitos también figuran la exoneración de un exejecutivo de la energética Enron y la defensa de Martin Tankleff, quien fue acusado erróneamente durante su juventud.
Durante la primera audiencia en Nueva York, Pollack evitó solicitar la libertad bajo fianza por el momento, pero centró su estrategia inicial en impugnar la "abducción militar" de su cliente, alegando que, como líder de una nación soberana, Maduro debería contar con privilegios legales y soberanos.
Defensa especializada para Cilia Flores
Por otro lado, la esposa de Maduro, Cilia Flores, quien enfrenta acusaciones de colaboración en los mismos delitos, posee una defensa independiente dirigida por Mark Donnelly.
Donnelly aporta una perspectiva interna del sistema judicial estadounidense, habiendo trabajado durante doce años en el Departamento de Justicia y ocho como fiscal en Texas. Entre sus casos más relevantes destaca su participación en el juicio político contra el fiscal general de Texas, Ken Paxton, en el año 2023.
El despliegue de una defensa internacional
El equipo legal se enfrenta ahora a un proceso que ha generado una enorme expectativa mediática debido a la naturaleza de los cargos y al perfil de los abogados involucrados, quienes operan desde firmas de alto nivel como Harris, St. Laurent & Wechsler y Parker, Sanchez & Donnelly.






