Los autónomos de Ceuta, antes del final de 2025, salieron con carteles en mano a la calle para denunciar su situación. Lo que quedó claro en esa imagen es que es más que patente el descontento de este sector del tejido económico local.
Sin embargo, detrás de la foto en portada y de las proclamas existen voces e historias con nombre propio, relatos que responden a por qué ya han optado por manifestarse y por hacer ruido ante las autoridades.
Los tres testimonios recogidos por El Faro son un fragmento de un contexto complejo en el que se dan ciertas coincidencias. La primera de ellas es el acuerdo común de cómo se planta sobre sus negocios una presión fiscal que genera estragos. La segunda que, en el presente, no es sostenible mantener una tienda o un servicio en activo a la larga.
Uno de los manifestantes

Quino Blanco, dueño del restaurante La Barraca, fue uno de los que se sumó al recorrido en protesta de sus circunstancias. “Pienso que desde la Delegación del Gobierno se debe mirar todo esto. Si se siguen subiendo los impuestos, se acaban los autónomos”, afirma, con contundencia.
“Nadie va a querer montar nada por este temor”, indica. Juan Enrique Serrano, al frente de Aldama, tiene una postura similar. “Lo que se ve en el día a día son trabas a la hora de encontrar facilidades para los comercios. A pesar de que en la ciudad hay una fiscalidad diferente a la de la Península, se ha planteado quitar bonificaciones, lo que preocupa mucho”, cuenta.
Considera que la intención de implantar VeriFactu ha sido el denante de esas demostraciones públicas que fueron captadas por la prensa. “Es una forma de fiscalizar más, pero sin dar tiempo a prepararse o a tener una buena orientación. Eso ha despertado a los autónomos y les ha hecho reaccionar ante esas medidas que están en su contra y no a su favor”, asevera.
Inicios difíciles

Aunque ambos llevan décadas en este terreno económico, uno desde que tiene 26 años y el otro desde 1998 respectivamente, la tercera declaración pertenece a uno de esos empresarios que se fraguan actualmente. Álvaro Ríos, tras dejar su puesto como facultativo, puso en marcha la clínica Lazarus.
“Llevo poco tiempo como autónomo, pero en solo he visto dificultades y obstáculos para poder ofrecer un servicio a los demás. Complejidades para iniciar la actividad, en tener que hacer pagos por trabajar y en necesitar de un gestor externo para todo por el gran entramado burocrático que conlleva”, explica.
Indica que la contratación de este profesional mencionado debería ser facilitada “y ser más accesible para quienes no tienen una formación principal en economía”. Admite que “uno tiene que asumir, aunque luego sea o no sea así, que lo primero que ve en su cuenta son números rojos” y, sobre todo, “que, si gano, me quitan parte de eso y que si pierdo lo acarreo yo”.
Facilidades

A pesar de que recalca que lucha contra las adversidades, se agarra a los ingresos que proceden de su puesto como médico de la AD Ceuta. “Es un capital adicional con el que puedo soportar los gastos e imprevistos”.
Narra que existen ayudas, pero “en bruto”. Lo que cree que es preciso es que les den más alternativas y que los trámites sean más sencillos para poder emprender y mantener el negocio.
“Conozco compañeros que han esperado entre cuatro y cinco meses antes de empezar por los permisos y licencias. Sé que no es culpa de la Ciudad. Actúa con los recursos de los que dispone. Sería de agradecer una mayor presteza”, incide.
Sin beneficios
De hecho, estar pendiente de este tipo de requisitos o documentos tiene un primer impacto en la inversión para abrir la compañía. “Hay que pagar el alquiler del local durante ese periodo y sostenerse con el presupuesto inicial sin ningún tipo de beneficio porque no te permiten arrancar a pesar de tenerlo todo”, añade.
Es por esa razón por la que estima que deben hacerse más sencillas las gestiones para “sentir que el estado apoya ese riesgo” en lugar de “poner más palos en las ruedas”. Reconoce que los beneficios fiscales son una ayuda dentro de lo malo.
Quizá es, precisamente por este caso, por el que Blanco y Serrano creen que es difícil lanzarse a ser autónomo a día de hoy. “No se hace a sí mismo. Está acabado. Cero patatero. No tiene viabilidad ni camino para resolver sus problemas”, índice el primero.
Emprendedores
El segundo cree que solo en ciertos casos puede funcionar. “No lo veo. Para montar un pequeño negocio hay que pensarlo mucho. Lo primero es valorar realmente cuánta inversión debe hacerse para empezar que hacer para empezar”, menciona.
Estima que se requiere de esta reflexión para evitar endeudarse y correr “un gran riesgo”. A su vez, traslada que los “únicos que son viables” son los que ya el cliente conoce y no los que estén ligados al emprendimiento.
“Si se quiere un puesto de trabajo, es mejor presentarse a unas oposiciones o hacer otras cosas. Es más seguro que algo tan voluble como lo que es ser autónomo”, especifica. Ríos agrega que sí es posible estar en el mundillo por años, pero “no si hace bien, sino extraordinariamente bien para crecer”.
“No son privilegios”

El ceutí asegura que tanto él como otros vecinos en el gremio no solicitan subvenciones “ni privilegios”. Lo que desean es “que el Estado deje de ser un obstáculo”. Hace hincapié en que “es frustrante ver que, mientras el coste de vida, la cuota y la presión fiscal suben, este no se adapta. Somos personas que creamos empleos y ayudamos a la economía”.
Serrano remarca que, en su caso, no fue tan difícil ponerse manos a la obra. “Lo mío fue rápido porque vino, por así decirlo, por herencia”. Tras finalizar sus estudios desempeñó trabajos que no le convencieron, lo que le llevaron a fundar su primer comercio en Real 90.
A partir de ese año recorrió una fase de gloria, otra de peligro con la llegada de las franquicias sobre la que logró salir a flote y otra más con la pandemia, de la que se recupera tras el golpe. El Covid no solo tuvo repercusiones financieras ya que, también, empujó a la renovación para sobrevivir, según las palabras de este vecino. El arraigo de cada compañía también jugó un papel determinante.
“Sí es cierto que, al salir del confinamiento, las ayudas ofrecidas por el Gobierno fueron indispensables para seguir. No se habría podido sin eso, al menos, no podría haber afrontado aquello personalmente”.
Más flexibilidad
“Los autónomos son parte del tejido que está siendo, literalmente, maltratado. Sobrellevan a duras penas los negocios tras ese 2020 e intentan salir adelante desde entonces”, puntualiza.
Más allá de esos cambios percibe que, en antaño, las exigencias “eran más flexibles” a la hora de iniciar una empresa. “Todo es más rígido ahora”, expresa. “No era tan complicado. Incluso a través de Procesa había vías de apoyo. Los requisitos para solicitarlas eran más livianos”, especifica.
“Se está siempre bajo la lupa con la fiscalización. Si alguien se equivoca o le falta cualquier papelito u ocurre algo que no encaja con lo que se demanda, pueden obligar a devolver el dinero o sancionar”, subraya.
Ganancias
Blanco recuerda que, en los albores de su trayectoria, “no había un gran problema en las ganancias” y que en el presente “de un euro obtenido el Estado se lleva 75 céntimos”.
Lleva al frente varios locales lo que hace que “los gastos crezcan cada día”. De hecho, le gustaría doblar su plantilla de empleados, pero en el contexto actual no lo ve óptimo a no ser que le den “las condiciones necesarias”.
A su juicio, “todo ha evolucionado hacia atrás. Suben los sueldos del sector público, un incremento que pagan también los autónomos. Todo ello hace que no puedan pagar y que se vean abocados a dejarlo”.
Él encara esas complejidades. A nivel de beneficios enero, febrero, marzo, junio y julio son buenos puntos de ingresos. Sin embargo, no es oro lo que reluce. “O rozas el larguero o te meten un gol, pero es seguro que no haces una goleada”. Después de décadas de esfuerzos, le espera una jubilación “irrisoria”.
Factores

Aunque la temporada, la meteorología y otros factores impactan en la hostelería, desde su perspectiva el de mayor repercusión es la presión fiscal. Serrano como comerciante considera que la mayor barrera es la burocracia, pero que no dista mucho de los impuestos.
Es más, ve que la implantación de VeriFactu “es algo inviable”, sobre todo, por la contabilización específica que requiere, tal y como apunta. “La fiscalidad de está transformando en un problema”, incide. “Lo que pago a Hacienda ha subido. Es cierto que en el transporte se ha hecho una rebaja de un 10 a un 5, pero el resto ha aumentado”.
A ello suma el hecho de que el precio del alquiler sube, lo que es otro añadido más en contra. “Por otro lado, las ventas no ascienden. Eso, finalmente, asfixia y deteriora al autónomo”.
Soluciones
Blanco y Serrano consideran que existen dos aspectos que deben cambiar. El primero, el hostelero, ve oportuno que se mejore la situación de estos empresarios y que su perfil sea equiparado al de los empleados públicos.
El segundo, el comerciante, cree que es necesario buscar una alternativa al cierre de la frontera, un canal de riqueza similar que sustituya su ausencia. “Debería ser solventado, es urgente. Su fin ha causado un grave impacto económico”, explica.
“Era un pulmón para la ciudad. Habría que buscar otras opciones. No me refiero a que se reabra o se vuelva a permitir lo que había, pero sí encontrar otras vías con la Península”, indica. “La ciudad debería ser más atractiva fiscalmente para lograr que más empresas se implanten”. No descarta que se simplifique la exportación de productos como medida.
“Este 2026 para es importante. Es un punto de inflexión para ver quién va a soportar realmente las circunstancias que atraviesa la ciudad. Si nada cambia, muchos negocios que se mantienen tendrán que cerrar porque no podrán cubrir ciertos costes”, concluye.







El mayor error que han cometido los gobiernos, tanto el PSOE central como el PP local, es tratar a Ceuta como a cualquier ciudad española incluidas las islas Baleares y Canarias, aquí dependemos de nuestros propios vecinos para subsistir, llegar a Ceuta desde la península es equivalente a una super excursión con comida incluida en cualquier provincia peninsular; mientras siga siendo carísimo visitar Ceuta, no hay nada que hacer
Los autonomos estan totslmente absndonados,el gobierno de la ciudad tira bslones fuera y culpa al gobierno central por la bonificacion de la Seguridsd Social, pero no hace nada para la ayuda a los autonomos, solo en subvenciones a las ongs se gasta 35 Millones de euros anuales a fondo perdido, es solo un ejemplo de como se despilfarra el dinero, mienttas.que muchos autonomos y pequeños empresrios nos vemos en la obligacion de cerrsr, al no tener ayuda ni del gobierno central ni del Ayuntamiento