La Semana Santa de este año, quedará marcada por una imagen inédita: el silencio de su banda municipal. Tras más de cuatro décadas acompañando a las hermandades, la agrupación Ciudad de Ceuta no participará en ninguna procesión. Una ausencia que ha obligado a reorganizar toda la planificación, encarecer el dispositivo y, sobre todo, reabrir un debate de fondo sobre la identidad musical de la ciudad.
No es una ausencia cualquiera. Durante más de 40 años, la banda Ciudad de Ceuta ha sido parte esencial del paisaje sonoro cofrade, acompañando pasos y formando parte de la memoria colectiva.
Este año, sin embargo, no sonará. Desde el Consejo de Hermandades, su presidente, Jesús Bollit, lo resume con contundencia: “Lo anormal es que una banda de Ceuta no toque en Ceuta”.
El distanciamiento no responde a una única causa, sino a un desgaste progresivo en la relación con las cofradías que ha terminado en una ruptura puntual.
La consecuencia ha sido inmediata: las hermandades han tenido que recurrir a bandas de la península hasta alcanzar una cifra cercana a las once formaciones. Una solución que, en el caso de Ceuta, conlleva un esfuerzo logístico considerablemente mayor, marcado por la necesidad de coordinar los horarios marítimos, adaptar los recorridos, gestionar alojamientos y asumir un incremento notable de los costes. De hecho, ha sido necesario incluso negociar el retraso de la salida del último barco para facilitar el regreso de los músicos, aunque, aun así, algunas bandas deberán pernoctar en la ciudad.
El principal motivo de la ausencia radica en la falta de viabilidad económica. Según ha explicado el presidente de la banda, Fernando Alarcón, su participación en la pasada Semana Santa ya generó pérdidas cercanas a los 3.000 euros, asumidas con fondos propios, de los que alrededor de 1.300 se destinaron únicamente al alojamiento.
La situación responde a un problema estructural: muchos de los músicos residen fuera de la ciudad, lo que obliga a cubrir desplazamientos, estancias y manutención sin que exista una cobertura suficiente a través de los convenios públicos. “No salimos para enriquecernos. Esto conlleva gastos”, subraya Alarcón.
A este escenario se añade además la dificultad de disponibilidad, ya que parte de la plantilla no puede desplazarse por motivos laborales o académicos, lo que obliga a recurrir a refuerzos y encarece aún más la participación.
La decisión se fraguó meses antes. En julio, la banda se reunió con tres cofradías con una condición clara: solo podrían participar si mantenían los tres contratos. Cuando una de ellas optó por otra formación, el equilibrio económico se rompió. “No salen las cuentas”, resumió Alarcón.
La falta de días consecutivos de actuación terminó de hacer inviable la participación.
Las hermandades también aportan su propia visión al conflicto. Algunas consideran que la banda local ha incrementado sus tarifas hasta situarse, en ciertos casos, en torno a un 25% por encima de las formaciones externas, lo que, a su juicio, hace que la relación calidad-precio no siempre resulte competitiva.
Jesús Bollit: "Lo anormal es que una banda de Ceuta no toque en Semana Santa, aún así confío en que, de cara a 2027, esto pueda contar con una solución"
Otras, sin embargo, defienden una postura distinta. Apoyan la continuidad de la banda de la ciudad y sostienen que su nivel es equiparable al de agrupaciones de reconocido prestigio, apostando además por reforzar el tejido musical local.
El resultado es una paradoja evidente: aunque recurrir a bandas de fuera puede parecer más económico en un primer momento, el coste final termina incrementándose al tener que asumir gastos de transporte y alojamiento.
El conflicto ha dejado al descubierto una cuestión más profunda: el papel de la música propia en la identidad cofrade.
En muchas ciudades, las bandas forman parte del tejido social. En Ceuta, esa relación existe, pero se ha debilitado.
La ausencia de la banda municipal ha evidenciado que la música no es solo acompañamiento, sino identidad.
No se trata solo de qué suena, sino de quién lo interpreta. Pese a todo, nadie da la situación por definitiva.
Desde el Consejo se apuesta por retomar el diálogo tras la Semana Santa y encontrar soluciones que permitan recuperar la normalidad.
El objetivo es claro: evitar que una situación así vuelva a repetirse.
La Guardia Civil de Ceuta ha vuelto a destacar en el ámbito deportivo tras su…
Ceuta ha cruzado fronteras esta semana para participar en un torneo internacional masculino por equipos…
Las autoridades aduaneras de Tetuán (Marruecos) se han incautado de un lote de telas y…
Hace ya algo más de 30 años desde que el Real Zaragoza tocó el cielo…
Este sábado el deporte de Ceuta vuelve a golpear con fuerza, con un calendario a…
Los trabajos previstos por la Consejería de Medio Ambiente para el dragado del foso, en…