La Asociación San Urbano de la Policía Local ha resultado agraciada en Ceuta con un quinto premio, correspondiente al número 25412, en el sorteo celebrado este lunes. El premio ha sido repartido entre numerosos agentes, familiares y amigos vinculados a la entidad.
En total, la asociación había adquirido 350 décimos, todos ellos vendidos antes del sorteo.
El número se compra de manera habitual desde hace años y está ligado a una fecha significativa para el club.
La noticia se difundió rápidamente entre los miembros de la asociación, generando una oleada de llamadas y mensajes de celebración entre los agraciados.
Es por ello que lo han celebrado a lo grande a las puertas de la Jefatura, descorchando varias botellas de sidra y al grito de: “¡San Urbano, San Urbano!”.
Una tradición que por fin da resultado
Jorge Zamora, uno de los representantes del club, explicó que el número se adquiere cada año y que su compra se gestiona desde Madrid. “Todos los años compramos el mismo décimo, que coincide con la fecha de inicio del club”, señaló.
Según Zamora, llevaban entre diez y doce años jugando el mismo número sin haber obtenido ningún premio previo. “Es la primera vez que nos toca, ni finales ni nada. Este número estaba gafado”, comentó con humor.
La alegría fue aún mayor al coincidir el premio con la jubilación de uno de los compañeros. “Hoy tenemos la casualidad de que el compañero Vicente se ha jubilado y le ha tocado también; es la mejor despedida posible”, indicó.
La noticia corre entre compañeros
El propio Zamora relató cómo se enteró del premio mientras trabajaba. “Íbamos en el coche con la radio y cuando dijeron el número le dije a mi compañero: este es el nuestro. Al principio no se lo creía”, explicó.
Tras comprobarlo, el anuncio se difundió rápidamente por el chat del club. “La gente llamando, esto ha sido una locura”, añadió.
Aunque el importe no es elevado, Zamora destacó la ilusión generada. “No es mucho dinero, pero la alegría es impresionante. Es una maravilla que te toque”, afirmó.
Reparto entre familia y amigos
Otro de los agraciados, José Mari Guerrero, explicó que inicialmente había comprado seis cupones para ayudar a venderlos. “Yo quería dos, pero me quedé seis para ayudar al compañero”, relató.
Posteriormente, decidió repartir parte del premio entre sus hijas, su hermana, un grupo de compañeros y una compañera a la que vendió un cupón a última hora. “Le he regalado seis mil euros sin saberlo”, comentó entre risas.
Guerrero no ocultó su emoción por lo ocurrido. “La alegría es mía. Estoy flipando. Esto es una alegría”, concluyó.






Me alegro que parte del dinero se quede en Ceuta. A disfrutarlo
Pobrecitos les hacía falta, ganan muy poco
envidia cochina !!!!