No faltan nunca. Siempre tienen un gesto, una atención. Son los integrantes de Acudemire, la Asociación Cultural Descendientes de Militares Regulares, que, como cada año, han sacado botellas de agua al paso del Señor de Ceuta, de nuestro Cristo de Medinaceli, para calmar la sed de quienes siguen el camino del traslado.
Es un gesto muy importante porque llega cargado de simbolismo. No es el agua, no es esa botella, es la atención que todos tienen hacia el Cristo de Medinaceli que es el de todos.
El Cristo que baja del Príncipe arropado por el respeto de todos: los que han subido al barrio y los que, viviendo en el barrio, salen de sus casas para estar junto a él.
Es la magia de este traslado, la magia que únicamente puede conseguir el Señor de Ceuta.

Musulmanes y cristianos unidos
Musulmanes que se asoman a las ventanas para ver al Cristo, otros desde las puertas de sus casas. Lo guardan en la iglesia de su barrio y salen a recibirlo cuando se lleva a cabo el traslado más esperado.
Y en ese camino hacia la casa de Hermandad, Acudemire, la asociación que honra a aquellos regulares musulmanes que formaron parte de la historia, nunca se olvida de sacar agua para quienes necesitan calmar así su sed.
Es un gesto puro de convivencia, de respeto y de unión que en Ceuta brilla como en ningún otro lado.

Algo más que una botella de agua
Los que toman una botella toman algo más, toman el cariño, el aprecio por la cultura del otro. Y eso es Ceuta y eso es lo que tenemos, lo que hay que cuidar y proteger.
En días tan especiales como este sábado, Ceuta muestra lo mejor que tiene. Atrás ha quedado un Ramadán, un mes sagrado para la comunidad musulmana, y ahora empieza en días la Semana Santa. El Señor de Ceuta y la Virgen, en las calles, apuntan a este periodo tan especial para todos, y, sobre todo, para los cristianos.







Es que quitando a los cafres (que existen en todos sitios) somos los mejores.
Detallaso vesino!!!
Exacto!!
Que así sea y siga, por los siglos de los siglos, amen
Con gestos como este, si se demuestra que podemos y debemos vivir como hermanos y como personas.
Ceuta tierra de convivencia y respeto, así si.