La proximidad de las elecciones autonómicas está soliviantando algunos ánimos partidistas. El PSOE cargó ayer contra el presidente de la Ciudad, Juan Vivas, porque supuestamente quita el foco exclusivo que reclaman los socialistas para el delegado y su líder, Juan Gutiérrez, en la resolución de dos conflictos que, efectivamente, son competencia del Ejecutivo central.
Por un lado está el de la aduana comercial, cuya entrada en funcionamiento se ve encallada por parte de algunos observadores, aunque en Ceuta no se ha escuchado aún una voz más alta que otra contra la gestión de Sánchez y Albares, a quienes casi a diario se ofrece respaldo y la colaboración que puedan necesitar para llevar su apertura a buen término tanto desde el Ejecutivo local del PP como desde los agentes sociales. En Melilla, por ejemplo, la patronal ya ha puesto pie en pared.
Por otro está el cambio en el sistema de bonificaciones en las cuotas empresariales a la Seguridad Social que el Gobierno de Sánchez ha aprobado por Real Decreto y que llevaba meses planeando, pues ya aparecía detallado en algunas versiones del Plan Integral de Desarrollo Socioeconómico que ha recibido mil elogios.
Es de alabar que los representantes en Ceuta del Ejecutivo central y del principal partido que lo sustenta, el PSOE, se afanen en corregir los defectos que para la ciudad se han detectado en la nueva normativa, pero como mínimo también haría falta una explicación de por qué se ha legislado como se ha hecho a pesar de que tampoco se han oído reproches gruesos por ello.
El consenso y la lealtad en lo fundamental debe ser cuidado por parte de todos por mucho que la campaña esté cada vez más cerca.






