Un solo caso de fracaso escolar ya es preocupante, pero las estadísticas señalan que Ceuta va en la buena dirección para tratar de amortiguar el problema. Es lo que dicen al menos los informes del Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes sobre el abandono temprano del sistema de formación de los jóvenes.
De hecho, el porcentaje de la población de 18 a 24 años de la ciudad que no ha completado el nivel de Enseñanza Secundaria de la segunda etapa y tampoco sigue ningún tipo de educación o formación es del 11,65%. La lectura positiva es que, por primera vez, Ceuta se coloca por debajo de la media nacional, cuya tasa es del 12,8.
Esto es así porque el descenso en el número de alumnos que abandonan los estudios ha ido decreciendo progresivamente en la última década. Los datos a los que ha tenido acceso este periódico indican que en 2016 el porcentaje de deserción educativa temprana era del 21,5% y que en los últimos años había alcanzado cotas alarmantes, como el 25,55% al que se llegó en el ejercicio 2020. Es a partir de ese año cuando más se ha notado la reducción de este indicador, salvo el repunte de hasta el 21,1% anotado en 2023.
En cualquier caso, el índice de fracaso en los estudios en Ceuta se redujo al 14,59% en 2024 y ha vuelto a bajar hasta el 11,65 en el avance de 2025 que ha elaborado el ministerio que dirige Milagros Tolón. A nivel nacional, el abandono educativo temprano descendió el pasado año al 12,8%, lo que supone 0,2 puntos porcentuales menos que en 2024 y confirma la tendencia a la baja y el dato anual más reducido de la serie histórica.
Además, si se comparan los datos con los de 2015, cuando el abandono se situó en el 20% en España, se ha producido una bajada de 7,2 puntos. Por sexos, en 2025 la diferencia entre el abandono de los hombres (15,9%) y el de las mujeres (9,5%) fue muy significativa: 6,4 puntos porcentuales. En el caso de los varones, aumentó en 0,2 puntos respecto a 2024, y en el de las mujeres continuó su descenso, esta vez en 0,5 puntos.
En el rango de sexos, Ceuta presenta datos más altos de abandono educativo en el caso de los hombres, con una tasa del 12,33%, mientras que las mujeres están en 10,97. En 2024, también eran más los jóvenes ceutíes que dejaban los estudios (un 16,5). Sin embargo, ellas apenas superaban el 13,3, según reza en el informe de Educación.
Otra lectura del informe nacional muestra que la población entre 20 y 24 años que alcanzó al menos el nivel de segunda etapa de la educación secundaria se situó el año pasado en el 80,4%, lo que supone 11,9 puntos más que en 2015 (68,5%) y 0,5 puntos por encima del dato de 2024.
En los últimos años, el Ministerio ha llevado a cabo distintas iniciativas para reducir la tasa de abandono temprano de la educación, según afirma el Gobierno. Una de ellas es el Programa de Cooperación Territorial para la Orientación, el Avance y el Enriquecimiento Educativo (PROA), que en el caso de Ceuta se desarrolla este curso en 14 centros escolares, entre colegios e institutos.
La renuncia a continuar la formación supone una merma en las oportunidades socioeconómicas de la población. Si bien este indicador se ha reducido durante la última década, continúa suponiendo un desafío para las administraciones educativas. Por ello, el ministerio afirma que “deben continuar los esfuerzos para reducir” esa tasa y que más jóvenes consigan una cualificación de educación secundaria posobligatoria, “centrando los esfuerzos en aquellos individuos y grupos sociales que, por varias causas, son más proclives a sufrir este fenómeno”.
Por otra parte, aunque los sistemas educativos han mejorado los resultados, “sigue pendiente la identificación de las políticas que promueven el éxito educativo de todo el alumnado”. En el caso de Ceuta, es responsabilidad del Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes, en su ámbito de gestión directa, dar respuesta a las necesidades de los centros que presenten mayor complejidad educativa con la finalidad de mejorar los resultados escolares de todo su alumnado, especialmente de los más vulnerables, e incrementar el porcentaje de alumnado que permanece en el sistema.
El PROA se presenta a los centros de la ciudad como un mecanismo de ayuda financiera, fortalecimiento institucional y formativo para apoyar y reforzar sus actuaciones. El objetivo es mejorar los índices de éxito escolar y garantizar la permanencia del alumnado en aquellos centros sostenidos con fondos públicos de Educación Infantil, Educación Primaria y Educación Secundaria en los que se concentre un porcentaje elevado de jóvenes en clara situación de vulnerabilidad socioeducativa.
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