Hoy todos dormimos muy intranquilos, nos espera un desplazamiento bastante cercano, uno de los días donde tanto la afición, el tiempo, las ganas y el buen fútbol se han aliado.
Mi información es bastante cercana y me han prometido un desmadre a la caballa para estar arropando a sus niños preferidos. Allí en la tierra boquerona, donde todos piensan en una gran tapita de pescaíto frito, andar unos minutos por la Calle Larios y luego ver cómo nuestras tropas ceutíes asaltan ese paraje malagueño de la Rosaleda.
Solo se habla de los nuestros que ya no se olvidan de sus nombres, ya que para estos seguidores son los Dioses que vienen de tierras africanas.
Son tan temidos, que ya no nos piden ese producto que tanto añoran en las calles. Nuestra sonrisa no es producto de esa planta, sino de la simpatía que exportamos a raudales.
Y todas las apuestas dan resultados bastante favorables a nuestros futbolistas. Somos la revelación del campeonato, los gallitos que no suspiran, sino que pican y con mucho orgullo.
Las primeras horas del día van a ser una marabunta donde nuestro jugador número 12 va a hacer mucha más fuerza, si cabe, para intentar que sus huestes tengan ese calor tan primario que jamás de faltará.
Y es que nos tienen súper enamorados, ya todos pensamos solo en ese próximo partido, y aparcamos todos nuestros trabajos, nuestros propósitos para ir a ver a nuestro equipo, esa Agrupación Deportiva Ceuta que nos ha comido el coco y que estamos más que convencidos que si sigue así lo podremos ver en primera.
De ilusión se vive y nuestro equipo nos la ha dado con tanta fuerza que nunca tendrán que pedirnos nada, ya que estaremos ya allí, donde haga falta.
¡Viva nuestro equipo!
¡Viva la Agrupación Deportiva Ceuta!
Ya que tiene afición y todos te respaldamos.
A por ellos muchachos.






