La retirada de los vehículos abandonados en la vía pública con la celeridad debida es una de las claves para terminar con lo que se ha convertido en un negocio redondo además de una práctica peligrosa en materia de seguridad. La Ciudad ya ha perfilado algunas de las vías en las que trabajará para intentar aminorar unas prácticas que han pasado de ser aisladas a convertirse en el pan nuestro de cada día. Los Bomberos ya denuncian que sofocar los incendios provocados en coches está terminando por desviar su atención a otros problemas y señala a la gran cantidad de vehículos abandonados que permanecen en la vía pública y que, siguiendo el camino, terminará siendo desguazados o quemados. En el intento de evitar estas acciones criminales que terminan aumentando el pico de inseguridad denunciado por los vecinos, se articulan medidas y se buscan propuestas. El objetivo debe ser común a todas las administraciones: acabar con el problema.





