Los vecinos de Pueblo San Antonio, en Ceuta, han vuelto a denunciar la situación que se vive en la calle Profesor Gordillo Osuna, donde una fuga de agua potable permanece sin ser reparada desde hace aproximadamente seis años.
Según explican los residentes, lo que comenzó siendo una pequeña pérdida se ha convertido con el paso del tiempo en un vertido constante de agua, sin que hasta el momento se haya adoptado una solución definitiva.
Los afectados aseguran que durante este tiempo han trasladado el problema en varias ocasiones, pero denuncian que ni Acemsa ni la comunidad de propietarios asumen la responsabilidad de la reparación. Mientras tanto, el agua continúa brotando de forma ininterrumpida, con el consiguiente desperdicio de un recurso cada vez más valioso y escaso.
Los vecinos consideran que la situación resulta especialmente preocupante por tratarse de agua potable, cuyo desperdicio se mantiene desde hace años sin que exista una respuesta efectiva por parte de los organismos o entidades competentes.
Riesgo para la seguridad
A las pérdidas de agua se suma otro problema que, según los residentes, se ha agravado con la llegada del calor. Desde el pasado verano, la presencia constante de agua ha atraído a avispones asiáticos, cuya actividad aumenta durante los meses de temperaturas más elevadas.
Los vecinos alertan de que estos insectos representan un riesgo para quienes transitan por la zona, especialmente para los niños que residen en las inmediaciones. Como ejemplo de la gravedad de la situación, recuerdan que hace apenas tres semanas fue necesaria la intervención de los bomberos, después de que un vecino solicitara su ayuda al considerar peligroso el paso por ese punto debido a la presencia de los insectos.
Los residentes reclaman una actuación urgente antes de que pueda producirse algún incidente y consideran que el problema va más allá del simple desperdicio de agua, al afectar también a la seguridad de quienes viven o pasan diariamente por la calle.
Incertidumbre sobre el estado del terreno
Otra de las preocupaciones expresadas por los vecinos es el posible efecto que esta filtración continuada haya podido provocar en el terreno situado tras un muro de piedra próximo al lugar de la fuga. Tras años de acumulación de agua, temen que el subsuelo haya podido sufrir algún deterioro cuya magnitud todavía se desconoce.
Los residentes recuerdan que el agua acaba siempre encontrando un camino y advierten de que, sobre la zona donde podría estar produciéndose esa filtración, aparcan vehículos de manera habitual. Aunque no existe constancia de daños estructurales, consideran que esta circunstancia incrementa la inquietud y justifica una revisión técnica que permita descartar cualquier riesgo.
Ante esta situación, los vecinos reclaman una solución definitiva que ponga fin tanto al desperdicio de agua potable como a los problemas de seguridad y a la incertidumbre sobre el estado del terreno, insistiendo en que se trata de una incidencia que se prolonga desde hace demasiado tiempo sin respuesta.






