El cierre temporal de la rotonda que distribuye el tráfico hacia la frontera del Tarajal, la barriada del Príncipe y el entorno del embolsamiento de vehículos de la Operación Paso del Estrecho (OPE) continúa generando un intenso debate en Ceuta.
Mientras una parte de los vecinos denuncia las consecuencias que esta decisión está teniendo en su vida cotidiana, la Delegación del Gobierno defiende que se trata de una medida necesaria para garantizar la fluidez del tráfico durante uno de los dispositivos de movilidad más complejos del año.
La restricción permanecerá vigente, en principio, hasta el próximo 10 de agosto. Desde entonces, todos los vehículos que pretendan acceder a la barriada del Príncipe o cambiar de sentido en este punto deben continuar obligatoriamente hasta la rotonda de Loma Colmenar para regresar posteriormente a su destino, una modificación del itinerario habitual que ha despertado numerosas críticas entre los residentes.
La medida fue implantada por la Delegación del Gobierno, a través del Área Funcional de Fomento, siguiendo las recomendaciones de la Guardia Civil y en coordinación con la Jefatura Provincial de Tráfico y la Unidad de Carreteras del Estado en Cádiz.

El objetivo, según explican desde la Administración, es canalizar el tráfico hacia la Avenida Cadí Iyad, principal acceso al embolsamiento de vehículos de la OPE, permitiendo gestionar de forma escalonada la llegada de automóviles a la frontera y evitando que las retenciones terminen colapsando las principales vías de acceso al Tarajal.
La preocupación de los vecinos
Este periódico se ha desplazado hasta la zona para conocer de primera mano cómo está afectando la medida a quienes conviven diariamente con este dispositivo. El presidente de la barriada Príncipe Felipe, Ahmed Soltani, traslada que la inquietud entre los vecinos ha ido creciendo conforme avanzan los días y se comprueban las consecuencias prácticas del nuevo sistema de circulación.

Soltani deja claro que la barriada comprende la complejidad que supone organizar la Operación Paso del Estrecho. “Entendemos perfectamente que la OPE es un dispositivo complicado y que hay que organizar el tráfico”, explica, recordando además que mantuvo una conversación con el delegado del Gobierno en la que recibió las explicaciones oportunas sobre la decisión adoptada.
El representante vecinal insiste en que no existe una voluntad de confrontación con las administraciones. Al contrario. Explica que mantienen un contacto continuo con la Delegación del Gobierno para trasladar las incidencias que van detectando y buscar soluciones conjuntas. “Nuestra intención no es crear un conflicto, sino trabajar y encontrar una solución que funcione para todos”, señala.
Más recorrido y más tiempo
Sin embargo, tras escuchar las quejas de los residentes, considera que la solución elegida podría haberse diseñado de otra manera. La principal consecuencia, explica, es el incremento del recorrido obligatorio para cualquier conductor que necesite acceder al Príncipe o regresar en sentido contrario.
Obligar a todos los vehículos a continuar hasta Loma Colmenar para efectuar un cambio de sentido supone, según expone, un aumento considerable del tiempo de desplazamiento, además de mayores molestias para los vecinos del Príncipe Felipe y del resto de zonas próximas que utilizan diariamente esta vía.
Pero la principal preocupación no es únicamente el tiempo perdido. Soltani advierte de que comienzan a detectarse comportamientos que podrían comprometer la seguridad vial.

Según explica, algunos motoristas optan por no completar el recorrido hasta la rotonda habilitada y realizan cambios de sentido antes de llegar, aprovechando el espacio existente junto a la primera piedra colocada para impedir el giro.
El riesgo de accidentes
Ese tipo de maniobras preocupa especialmente al movimiento vecinal. Se trata de una glorieta por la que circulan cientos de vehículos cada día y cualquier giro indebido podría desembocar en un accidente de tráfico.
A ello se suma otro elemento que consideran especialmente delicado. En la subida hacia Loma Colmenar existe una parada de autobús donde, de forma habitual, se producen pequeñas retenciones cuando los vehículos de transporte público realizan las operaciones de subida y bajada de viajeros.
Con la nueva obligación de que todos los vehículos continúen hasta ese punto antes de regresar, los vecinos temen que esas colas aumenten considerablemente, generando nuevas complicaciones circulatorias en una vía que ya soporta una importante carga de tráfico durante la Operación Paso del Estrecho.
La incógnita de las emergencias
Otro de los aspectos que más inquietud genera entre los residentes tiene que ver con los servicios de emergencia. Soltani plantea qué ocurriría si una ambulancia, un camión de bomberos o cualquier vehículo de urgencias necesitara acceder con rapidez a la zona mientras la circulación permanece condicionada por este desvío obligatorio.
“En una emergencia cada minuto cuenta”, resume el presidente vecinal, quien considera imprescindible que este tipo de situaciones también sean contempladas dentro del dispositivo especial de tráfico.
La preocupación también alcanza al transporte público y al sector del taxi, así como al conjunto de vecinos que utilizan diariamente estos accesos para desplazarse a sus puestos de trabajo, centros sanitarios o cualquier otra gestión cotidiana. Desde la barriada insisten en que no quieren esperar a que se produzca un incidente para estudiar posibles modificaciones.

Como alternativa provisional, plantean que mientras se analiza otra solución pueda reforzarse la regulación del tráfico mediante la presencia de agentes de la Guardia Civil o personal de Amgevicesa, tal y como se ha hecho en otros operativos similares.
La respuesta de la Delegación del Gobierno
Frente a las críticas vecinales, la Delegación del Gobierno sostiene que la medida responde exclusivamente a criterios técnicos de movilidad y seguridad vial durante el desarrollo de la Operación Paso del Estrecho.
Según explican fuentes del organismo, el redireccionamiento obligatorio del tráfico permite dosificar de manera controlada el flujo de vehículos que esperan acceder a la frontera, evitando que las colas terminen extendiéndose hasta las principales arterias de comunicación de la ciudad.
El sistema forma parte de un dispositivo diseñado conjuntamente por el Área Funcional de Fomento de la Delegación del Gobierno, la Guardia Civil, la Jefatura Provincial de Tráfico y la Unidad de Carreteras del Estado en Cádiz, organismos que evalúan diariamente la evolución de la circulación.
Un operativo que se adapta cada día

Desde la Administración recuerdan que los servicios de orden y tráfico revisan continuamente la intensidad circulatoria en función de la afluencia real de vehículos. Esa evaluación diaria permite modificar el operativo prácticamente en tiempo real, activando itinerarios alternativos cuando las necesidades del tráfico así lo requieren.
Los datos registrados durante la jornada del martes reflejan la dimensión del dispositivo. En ese único día utilizaron el embolsamiento 318 vehículos de residentes y otros 334 de no residentes antes de acceder a la frontera del Tarajal.
Desde el inicio de la Operación Paso del Estrecho ya han cruzado por este paso fronterizo alrededor de 45.000 personas y más de 10.400 vehículos, cifras que justifican, según la Delegación, la necesidad de adoptar medidas extraordinarias de regulación del tráfico para evitar situaciones de bloqueo.
Por ahora, la OPE, con respecto al año pasado, a nivel de Ceuta tiene un descenso del 16%, mientras que del 2% a nivel nacional. Aún así el puerto de Ceuta sigue siendo el segunda de importancia con el 20,3% de todos los tránsitos nacionales.
La fluidez en la frontera
Durante la visita realizada por este periódico al entorno del dispositivo pudo comprobarse cómo los vehículos, una vez superado el embolsamiento, mostraban el correspondiente código QR en el acceso fronterizo y continuaban su recorrido con una notable fluidez, precisamente uno de los objetivos perseguidos por la reorganización del tráfico.
La sensación en la zona del Tarajal era la de un tránsito constante pero ordenado, sin las largas retenciones que en años anteriores llegaron a producir importantes problemas tanto para los viajeros como para la movilidad interna de la ciudad.
Al mismo tiempo, el operativo continúa introduciendo pequeños ajustes para atender las demandas de distintos colectivos profesionales.
Ajustes sobre la marcha
Uno de ellos afecta al sector del taxi. En la bajada de Loma Colmenar hacia Arcos Quebrados se ha instalado una señal de ceda el paso que permite detener la circulación para facilitar el giro de los taxis, una modificación que había sido solicitada por los profesionales del sector y que ya se encuentra operativa.
La medida refleja, según trasladan desde la Administración, que el dispositivo permanece abierto a modificaciones puntuales cuando la evolución del tráfico así lo aconseja o cuando determinados colectivos acreditan necesidades específicas.
Mientras tanto, el debate continúa abierto. Los vecinos reclaman que se revise una decisión que consideran perjudicial para su movilidad diaria y alertan de los riesgos que puede generar si se mantiene durante varias semanas.
La Delegación del Gobierno, por su parte, insiste en que el objetivo prioritario sigue siendo garantizar que una operación de la magnitud de la OPE pueda desarrollarse con la mayor fluidez posible, evitando que la llegada masiva de vehículos termine provocando el colapso de los accesos al Tarajal.
Entre ambas posiciones, la ciudad vuelve a afrontar el difícil equilibrio entre garantizar el funcionamiento de un dispositivo estratégico para miles de viajeros y minimizar el impacto que este tiene sobre quienes conviven con él durante todo el año.






Los vecinos deben estar contentos, porque sus hermanos de fe tienen facilidades para llegar al paraiso en la tierra, su ansiado Marruecos, del que escaparon sus abuelos o bisabuelos para establecerse en Europa.
Qué dicha ser tan generosos.