Agentes de la Guardia Civil detuvieron este martes a tres miembros de una misma familia cuando iban a embarcar desde Ceuta a Algeciras con hachís dentro del vehículo que ocupaban.
Se trata de una madre y dos hijos, una de ellos menor de edad. En el registro del coche que llevaron a cabo los componentes del Instituto Armado procedieron a la localización de diversa cantidad de droga.
Según fuentes oficiosas consultadas por El Faro, la cantidad decomisada alcanza al menos 30 kilos de hachís.
Registro, comprobación y arresto
Tras la aprehensión de la droga y la intervención del vehículo, los agentes procedieron a detener a los tres ocupantes del coche, que serán puestos este miércoles a disposición judicial hasta que se determine quién era el responsable y conocedor de la carga de hachís que iba a ser transportado al otro lado del Estrecho.
De momento, quedaron detenidos el conductor, un joven de poco más de 20 años; su hermana, menor de edad; y la madre de ambos.
Los tres por su presunta relación con un delito contra la salud pública con la agravante de notoria importancia, lo que supone una pena superior a los 4 años de cárcel.
Traslado al juzgado para responder de un delito contra la salud pública
Los componentes de la unidad familiar serán presentados en el juzgado en las próximas horas, en donde se determinará el grado de relación de todos con el hachís intervenido.
En la intervención participaron componentes del Servicio Cinológico y de la Compañía Fiscal y de Fronteras destinados a abortar cualquier intento de traslado de hachís al otro lado del Estrecho usando recovecos en los coches que conducen y que terminan transformados en pateras a 4 ruedas para el tráfico de drogas.
El puerto es uno de los trampolines empleados para intentar alimentar el negocio de las redes de narcos que operan con el hachís introducido desde Marruecos.
¿Dónde estaba la droga?
En este caso concreto el hachís estaba escondido en las 4 ruedas del vehículo interceptado, modelo Citröen.
Los 30 kilos localizados se habían repartido dentro de las propias ruedas, bien envueltos, buscando así que el perro antidroga no diera con ellos.
Es una de las fórmulas de pase de hachís más utilizadas dentro de las variantes explotadas por quienes buscan burlar el control de la Benemérita.






