La zona permaneció acordonada más de cinco horas. No hubo heridos
En dos turnos distintos pero con la misma intensidad en el trabajo, el Servicio de Extinción de Incendios y Salvamento (SEIS), acometió ayer una labor que precisó que, durante más de cinco horas, la calle General Aranda permaneciera cortada tanto al tráfico rodado como al trajín de viandantes.
Todo ello es la consecuencia de, en primer lugar, la caída de losetas del edificio de Caja Madrid, y en segundo, toda vez que ya se hubo frenado el desprendimiento, del riesgo evidente de que volvieran a caer piezas. Afortunadamente, los cascotes que fueron directos al suelo sobre las doce del mediodía no causaron víctimas personales.






