Con tardanza, pero llegando. Ceuta y Córdoba se medían en un nuevo enfrentamiento, el de vuelta del curso 25/26. El equipo caballa quería una revancha de aquel 2-0 recibido en el Nuevo Arcángel.
Miércoles de fútbol, miércoles con ambiente. Un partido loco que le quitaba el protagonismo a la Champions. Presencia cordobesa, bufandas al aire para recibir a unos jugadores con un par de semanas y media de retraso. El encuentro no se pudo disputar debido a las dificultades del Córdoba para llegar con uno de los pasados temporales.
Comenzó el partido
El colegiado pitó, y comenzó el partido en el Alfonso Murube. Durante los primeros tanteos se vieron claras las intenciones del partido, el Córdoba dominó la bola durante los primeros cinco minutos, aunque estaban lejos de suponer una amenaza real.
Luego cambió la orquesta y la batuta estaba en el medio del campo del Ceuta. Un balón desató ‘uys’ y comenzó a animarse el choque.
Primer disparo, primer gol
El Ceuta iba a pegar un estacazo de primeras. Una buena conducción acabó en Redru, que vislumbró a un Kuki que pasaba desapercibido. Pase al hueco y una definición de escándalo del ‘8’. Pepinazo arriba para adelantar al conjunto caballa en el luminoso en un choque que prometía.
Kuki marcaba su segundo gol seguido, su sexto tanto del año. El hispano-uruguayo demuestra gozar de un estado de forma espléndido. Rebosa fútbol, empieza a sudar goles y arde en sus disparos las redes rivales. Kuki y 10 más. “Ay, mi Kuki”, rezan algunos. “Kuki Monster”, deberían recalcar otros.
El Córdoba respondía
Sacó de centro el equipo de Iván Ania y comenzó a mover el balón. Se veía en las botas califales las ganas de responder. De golpear de vuelta. Así fue. Pusieron la balanza en la posición inicial.
Treinta segundos de movimiento de balón. Adrián Fuentes abrió para Jacobo y el ’10’ rival definió con una potencia y precisión que fue casi imposible para Pedro atajarlo. No hubo manera, pegado al palo contrario.
Tocaba remangarse y ponerse a jugar de vuelta, buscar una manera de revertir ese gol del empate. Los puntos en juego, el show del fútbol y la gallardía sobre el césped, importantes pilares que sostenían lo que se veía y lo que estaba por verse.
Gol del Ceuta
Fue de córner, así fue como llegó el segundo del Ceuta. Marino lo botó con mimo, y, casi desapercibido, Capa se escabulló en plancha para rematar un tanto que gritó el estadio como el rugir de un león herculino. Su primer gol caballa desde el 7 de mayo de 2023.
Capa se redimía. En un año sin oportunidades, en el que no está teniendo tanto protagonismo, marcó en una tarde en la que llegaba como gran novedad en el once. José Juan puso fe en un jugador que en rueda de prensa subrayó que quería demostrar que valía para la categoría. Así celebró con rabia el catalán. Albert Caparrós canjeaba en éxtasis meses de trabajos en silencio, lejos de los ojos. Su primer gol como profesional fue para poner por delante al Ceuta.
A partir de ahí, el Córdoba volvió a llevar a cabo otro monólogo con el balón; pero esta vez con alguna respuesta en alguna transición caballa. Amenazas con algún centriolo tenso, mientras alguno agachaba para mirar el móvil: Antonio Tejero moría a los 93 años en plena conversación, o cortina, con el tema de conversación del 23-F y su desclasificación.
Gol del Córdoba
Adrián Fuentes iba a mover el balón y a generar, en una jugada de enmarcar, un penalti que no tuvo lugar a dudas. Se fue de los dos centrales (Diego y Capa) con dos toques de puro Roberto Baggio y fue pisado por Youness tras hacerle un caño.
La pena máxima la definió a las mil maravillas Carracedo. Empataba silenciando al Murube.
El Ceuta volvía a ponerse por delante
El Córdoba decidió jugar un plan similar. Plan A, de ‘ataque’. Adelantó la defensa y lo pagó caro. En una transición el Ceuta iba a marcar el quinto tanto del choque en 27 minutos.
Koné corría la banda, conducía el balón. No se cansaba, iba trotando sin frenar, boca entreabierta, esprintando en apnea, miraba de reojo: alguien venía. La gente gritaba: “Dásela”, “Pásala”, “Está solo” y “A Rubén”. Se la lanzó a Díez, que llegaba solo y remató con facilidad para poner el 3-2.
Así, el Ceuta tomaba la delantera en una primera parte frenética. Un show de sábado noche en la tarde inoportuna de un miércoles laboral.
El Córdoba comenzó a sumar oportunidades, pero el que se crió en Emérita Augusta, Pedro López, dijo que no. Varias intervenciones de mérito, una al borde del descanso a Diego Bri, para aguantar el resultado y mandar a los jugadores al fin de la oscuridad del túnel de vestuarios.
Comenzó la segunda parte
El segundo tiempo dio comienzo con un Ceuta que buscaba protagonismo con la bola, evitar que los de Ania manejaran el esférico. Defenderte de los disparos teniendo tú el Winchester siempre es más fiable.
El Ceuta rozó el cuatro. Redru, que estaba desempeñando un gran papel, recortó y centró para un Kuki que la peinó. De darle, el gol estaba casi cantado.
El Córdoba empezó a mover el balón. Apretaba con su presencia en campo caballa y obligaba a toda la zaga, mediocampo y arietes incluidos, a hacerse de notar para aguantar unos tres puntos que, por el momento, estaban siendo maravillosos. El tiempo, que todo lo puede y todo lo domina, desgastaba al equipo andaluz mientras se hacía incapaz de tener una ocasión clara.
La grada apretaba mientras que los de José Juan aguantaban. Toques de balón rápido para desgastar al Córdoba mientras el míster pensaba en si mover o no el banquillo. Y lo movió. Bodiger y Konrad entraban para que Youness y Marino descansaran.
El Córdoba seguía sin amenazar la meta mientras que el Ceuta se remangaba y luchaba por hacer peligro en transiciones. Más cerca el 4-2 que el empate por momentos.
Koné iba a ser el próximo cambio. Se fue ovacionado para que Salvi entrara para refrescar la banda derecha con brega.
Tras unos pocos minutos en los que poco pasó, José Juan hizo los dos últimos cambios, Bassinga y Yago entraban. Salían ovacionados Rubén Díez y Redru.
Ya empezaba el asedio por aire. Bombardeo de un Córdoba que soñaba con ser la RAF. Pedro López hacía nulas esas bombas como el Gigante de Hierro. Podría salir ardiendo el estadio, perecer ante un bosque de llamas el Alfonso Murube, que los nervios de témpano del extremeño seguirían ahí, sin perder solidez ni rectitud.
Los nervios se notaban en el aire. El descuento fue una agonía. Tensión hitchcockiana y suspense afilado. Cánticos de “vamos campeón” de los caballas, que animaban con ahínco. Estos eran los minutos en los que el futuro estaba en juego.
El equipo caballa volvió a lograr una victoria. La segunda seguida. Semana fantástica en el Alfonso Murube. 3-2, a uno del playoff y con el colista en la mirilla. Toca hacer el 3 de 3 en Miranda de Ebro.
Ficha Técnica








Buen partido y buena victoria para acercarnos a los 50 puntos de la salvación. Quedan muchos partidos por lo que incluso podemos aspirar a jugar los play off de ascenso aunque yo con la permanencia en la categoría me conformo.