El verano trae consigo muchos cambios: la rutina se altera, los horarios se relajan y las actividades cambian en Ceuta. Aunque para muchas personas es un tiempo de relajación, para los jóvenes y niños neurodivergentes, especialmente chicos con autismo, TDAH o altas capacidades, puede ser un periodo de estrés e incertidumbre.
Por ello, El Faro de Ceuta ha hablado con Siham Lamrine Sabour, presidenta de la asociación Neurodiversidad Ceuta y neuropsicopedagoga; y María del Carmen Heras Yuste, directora y psicóloga sanitaria con especialización en neurodivergencias; para que nos cuenten cómo afecta el verano a estas personas y qué se puede hacer para que el cambio se note lo menor posible.
¿Qué son personas neurodivergentes?
Para comenzar, Siham Lamrine Sabour y María del Carmen Heras Yuste, han definido qué son personas neurodivergentes.
Tal y como han detallado, “son todas aquellas personas que sus cerebros funcionan de manera diferente a la hora de procesar información, emociones…El resto de cerebros, los neurotípicos, funcionan todos de manera similar y ellos pues lo procesan de manera diferente”.
Asimismo, han querido aclarar que “dentro de las personas neurodivergentes no son todos trastornos porque, por ejemplo, personas con altas capacidades también serían personas neurodivergentes”
De este modo, los perfiles con los que trabajan en la asociación Neurodiversidad Ceuta están los TEA, TDH, TEL (Trastorno Específico del Lenguaje), altas capacidades, dislexia, discalculia y displasia.
Los TEA y TDAH, los más afectados por el cambio de rutina
De todos estos tipos de personas neurodivergentes, las más afectadas por la alteración de la rutina son los TEA y los TDAH, “porque son personas que necesitan de una estructura en su día a día. Entonces, con la llegada del verano, dejan de asistir a sus actividades habituales, como es la asistencia al colegio, como pueden ser los apoyos específicos por la tarde…”, explican estas profesionales.
Además, a esto hay que añadir que el cambio de rutina viene acompañado de otro tipo de actividades ya que “en el verano es más habitual realizar más actividades sociales, y esto los satura socialmente y, a nivel sensorial, sobre todo, son los que peor lo llevan”.
Cómo afrontar esta alteración
Para reducir ese impacto que pueden sufrir las personas neurodivergentes con la llegada del verano y el cambio de rutina, Siham Lamrine Sabour y María del Carmen Heras Yuste recomiendan “preparar una rutina nueva, aunque sea más flexible”.
Con ello, la idea es que “ellos puedan prever qué es lo que van a llevar a continuación y trabajar la regulación emocional para poder sobrellevarlo mejor”, añaden.
Desde Neurodiversidad Ceuta también trabajan con sus usuarios en este aspecto y, aunque ellos también han cambiado sus rutinas ya que imparten los talleres en horario de mañana en lugar de tarde, trabajan esa parte de regulación emocional con los chicos para que el impacto sea el menor posible.

Una rutina flexible
A la hora de afrontar esta situación en casa, estas profesionales especializadas en personas neurodivergentes recomiendan a las familias “estructurar de alguna manera su día a día, por lo menos para que ellos, aunque les hayan cambiado esa rutina, puedan prevenirlo y adelantarse”.
Además, añaden, “la rutina puede ser flexible siempre y cuando ellos lo puedan anticipar. En cuanto a las actividades, es recomendable hacer actividades sociales, pero es cierto que, si es en un entorno más cercano y más reducido, mejor. Porque si no, también pueden recibir esa saturación social que al final termina afectando a nivel emocional”.
De este modo, los niños y adolescentes notarán menos el cambio de rutina y podan sobrellevar los meses de verano de la mejor forma posible.
Cómo nace Neuridiversidad Ceuta
Sobre el origen de esta asociación, su presidente y directora cuentan que “nace en el cuarto trimestre del año pasado a raíz de que se observa en la ciudad la falta de atención a ciertos colectivos”.
“Aunque es cierto que por ejemplo de TEA y TDH hay asociaciones y reciben su atención, que hacen una gran labor, hay otros perfiles como las altas capacidades o personas con dificultades específicas del aprendizaje o con síndrome de Tourette que no tienen a dónde acudir y hay muchos padres perdidos sin tener pautas y sin saber exactamente en qué afecta a sus hijos los diagnósticos que tienen”, explican.
Así, su objetivo es abarcar a más perfiles y ofrecer ayudas a todas las personas neurodivergentes sin centrarse en un perfil específico.
Unos 50 usuarios
Actualmente trabajan con unas 50 personas, tanto niños como adultos, a quienes “ofrecemos sesiones grupales reducidas, de 4 a 6 personas por sesión, y ahí lo que se trabaja de manera lúdica, sobre todo, para llamar mayor la atención de estas personas, la regulación emocional, el entrenamiento cognitivo y las habilidades sociales”.
Además, “a las familias les damos charlas formativas y sesiones grupales donde puedan compartir sus experiencias. Aparte, hemos empezado ya también a dar la formación a personal sanitario y a personal docente”, concluyen Siham Lamrine Sabour y María del Carmen Heras Yuste.







El problema es el cortarle las terapias de golpe cuando llega el verano y no ofrecer otra alternativa, además es vergonzoso como ésta sociedad en la que vivimos no tiene consciencia ni acepta,que puedan ver niños con comportamientos diferentes.Vas con tu hijo a un hotel y la gente a una crisis de tu hijo reacciona muy mal,te hacen notar su mal estar y no tienen vergüenza en mirar mal cada vez que el niño grita,se muerde o tiene alguna rabieta,no entienden que para los padres es muy duro y con ciertas actitudes no ayudan nada,sino más bien empeoran la situación.