Las últimas declaraciones públicas del diputado de Vox-Ceuta, ahora defensor de ‘Hispanos’, Carlos Verdejo, se resumían en una frase: “No me vendo”.
Denuncia que no se le deja intervenir, que no se le comunican las propuestas que se van a llevar a pleno y que, aunque quiere hablar, mes a mes no se le permite.
La fractura del Grupo es tan evidente, que este pasado pleno ordinario de septiembre, Verdejo votó de manera contraria al triunvirato conformado por Juan Sergio Redondo, Patxi Ruiz y Anabel Cifuentes, en absolutamente todos los puntos.
Eso, aunque supusiera votar no a la entrega de la medalla de plata a Caballería. Es una clara muestra de la separación de ideas respecto de un bloque de excompañeros de formación que no presenta quiebra alguna.
Verdejo parece estar únicamente esperando a que lo echen, pero Vox ha optado por tenerlo apartado, sin dar el paso que el PSOE ejecutó a la primera de cambio con los diputados Nabil Rahal y Fidda Mustafa, después de votar de forma diferente al grupo, aunque en consonancia con lo que los socialistas, en un inicio, habían planteado hacer hasta que la Gestora, a última hora, ordenó lo contrario.
Los dos exsocialistas terminaron como no adscritos por expulsión, a ellos se sumaron Teresa López y Hikma Mohamed, pero en sus casos por decisión propia. La primera, dejando Vox; la segunda, abandonando el PSOE.
El Grupo Vox mantiene que Verdejo sigue suspendido hasta que se resuelva su expediente sancionador por el Consejo de Dirección del Grupo Parlamentario.
“Ahora mismo”, explica el gabinete de prensa de la formación a este periódico, “en el Grupo Parlamentario su voto es totalmente indiferente ya que dada la actual configuración política de la Asamblea no es definitorio para sacar adelante una propuesta de Vox”.
En una reciente entrevista ofrecida por Juan Sergio Redondo a RNE-Ceuta, indicaba además que el propio Verdejo “no milita en Vox, no forma parte del partido y de sus estructuras, y una vez que termine la legislatura, no va a formar parte de ninguna lista de Vox ni local ni nacional”.
Redondo lamenta que su exnúmero 2 esté ocupando un acta que se la dieron los electores a Vox, permitiéndose que esto sea así “por una mala interpretación de la ley electoral”.
Verdejo mantiene, por el contrario, que su suspensión cautelar ha cumplido, sin que haya recibido hasta el momento una comunicación por parte de la dirección sobre si se le expulsa o, al contrario, se le permite hablar.
Mientras esta situación permanece en el tiempo, escenifica en cada pleno una postura nunca antes vista en la Asamblea, rompiendo en cada punto la disciplina de voto.
No se trata de diferencias puntuales, son constantes, aunque las mismas supongan incluso ir contra los postulados que el propio Verdejo defendía públicamente. El pleno ordinario de este mes lo demostró en cada uno de los puntos sometidos a deliberación.
La Asamblea de Ceuta cumple una de las legislaturas más anómalas de todas. La que mayor número de diputados no adscritos presenta, además de la ausencia del representante de MDyC, Mohamed Alí Duas, preso preventivo tras la operación Hades desarrollada por la Guardia Civil. No ha entregado el acta, lo que merma la representatividad del partido.
Ahora mismo el PSOE ha perdido a 3 de sus diputados; Vox a 2. En ambos casos, resultados de crisis internas mantenidas que explotaron de la peor de las maneras. MDyC ha perdido uno por otras razones bien distintas.
La configuración de votos es imprevista y refleja de forma adecuada lo que está sucediendo en la Asamblea.
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