De nuevo la misma actuación, o casi. La draga regresa al foso en ese intento a la desesperada por actuar en la zona tras el fracaso de la última intervención.
Se trata de recuperar el tiempo perdido haciendo las cosas bien, aunque por el camino nos hayamos quedado con las ganas de saber qué medidas ha adoptado el Ayuntamiento con el trabajo cobrado, pero no ejecutado.
Eso de los escándalos que duran días se está convirtiendo en costumbre.
Asistimos, desde esta semana, a ese nuevo intento por hacer las cosas bien y efectuar un dragado necesario para la seguridad de las embarcaciones.
El abandono y la inacción de años, tras una actitud infantil de dos administraciones que se echaban la culpa por el desaguisado causado, nos ha llevado a una situación al límite que afecta a la seguridad de las embarcaciones.
La advertencia de los usuarios del foso, ese aviso de acudir a los tribunales si ocurría algo, es lo que provocó que las administraciones se pusieran las pilas y comenzarán a efectuar una draga que, en un abrir y cerrar de ojos, se topará con el verano.
La Ciudad debería dar las oportunas explicaciones de todo lo sucedido hasta ahora, de lo que se hizo, de cómo se hizo, de los incumplimientos, de las consecuencias de los mismos. Todo tiene que quedar perfectamente explicado: lo que faltó y lo que se debe hacer.
Solo así se avanzará en esa necesaria transparencia que reclama un ciudadano más interesado en conocer con datos qué se hace con las actuaciones públicas.
No todos nos dejamos cautivar por un puñado de vídeos en TikTok, la vida es mucho más rica e inteligente que todo eso.
Comienza el dragado, perfecto, pero que cuenten la película completa.






