La Policía Nacional reaccionó ayer con celeridad y eficacia a la divulgación a través de redes sociales de un vídeo en el que se ve a tres adolescentes golpear con saña a una compañera de instituto en un callejón de la Manzana del Revellín. Hasta dependencias policiales se desplazó una mujer que tuvo conocimiento de las imágenes a través del móvil de una familiar cercana.
No solo la rápida actuación de los investigadores, sino sobre todo esa conciencia cívica y ciudadana debe ser elogiada y promovida, aunque en la Jefatura se le advirtió que no podía presentar una denuncia formal si no era víctima o testigo directo del suceso.
La violencia en todas sus formas debe ser rechazada, repudiada y denunciada por la sociedad en su conjunto. Nadie debería tener conocimiento de escenas como las que se reproducen en ese vídeo y olvidarlas o mirar hacia otro lado sin más.
En el último Informe PISA ya se dio una señal de alerta sobre el hecho de que Ceuta era la región de España con mayor exposición al acoso escolar en su alumnado, al nivel de Colombia.
En ese indicador no hay variaciones entre estudiantes aventajados o descolgados ni entre nativos o inmigrantes, por lo que no conviene estigmatizar. Apunta que los chicos son “físicamente más violentos”, pero en este caso se ha tratado de niñas. El de la violencia infanto-juvenil, dentro o fuera del ámbito escolar (o ligada a él) y su exhibición posterior en redes sociales es un problema de todos que únicamente se puede afrontar entre todos, sobre todo con medidas de naturaleza educativa y formativa.






