El Gobierno presentó como una de las principales novedades de la nueva campaña de viajes del Imserso los paquetes turísticos baratos con un coste de 50 euros, que viene a sumarse a la oferta ya vigente que incluye otros destinos y también a Ceuta y Melilla.
Estos viajes del Imserso están dirigidos a personas con menores ingresos, concretamente a aquellas cuyos recursos no superan las pensiones no contributivas de jubilación o incapacidad de la Seguridad Social.
Sin embargo, esta iniciativa, que fue anunciada con gran expectación, no ha logrado captar el interés previsto. Según ha podido saber Preferente, especializado en información del sector turístico, el Imserso está tratando de revertir la situación y ha comenzado a remitir cartas a pensionistas con el objetivo de cubrir las 7.447 plazas reservadas para este colectivo con menos recursos.
En esas comunicaciones, a las que ha tenido acceso este medio, la directora general del organismo, Mayte Sancho, admite que “existe un número significativo de plazas” con precios baratos que aún no han sido reservadas ni compradas. Por este motivo, invita a los pensionistas que cumplen los requisitos a aprovechar esta oferta, con la intención de evitar que queden vacantes.
La queja: una tarifa reducida acompañada de un incremento de precios generales en los viajes del Imserso
A la baja demanda que ha registrado esta medida se suma el descontento que estos viajes del Imserso baratos generaron entre muchos pensionistas desde su puesta en marcha.
La razón principal es que la introducción de esta tarifa reducida vino acompañada de un incremento notable en los precios generales, incluyendo suplementos de 100 euros en temporada alta y otros 100 adicionales por la contratación de un segundo viaje o más, según este medio especializado en el sector turístico.
Numerosos pensionistas denunciaron en su momento al mismo que estos recargos estaban sirviendo, en la práctica, para costear los viajes del Imserso a 50 euros destinados a otros usuarios, algo que consideran injusto.
Como consecuencia, la medida con la que el Gobierno pretendía reforzar el carácter social del programa habría terminado provocando malestar entre los usuarios habituales y dejando una cantidad de plazas sin ocupar, lo que ha obligado al propio Imserso a intentar captar participantes para evitar que tenga la acogida esperada.






