Al recorrer el Parque Marítimo la excelencia salta a la vista a cada paso. No es magia, aunque pudiera parecerlo. Es el resultado del trabajo bien hecho, la constancia y la dedicación. Los ‘culpables’ de que de gusto pasar el día en este paraíso urbano caballa son, sin duda, sus trabajadores. Un equipo que se preocupa por mantener este lugar impecable durante todo el año. Yamal Dris, Héctor Rodia León y José Luis de Miguel integran el frente veterano de la gran familia del Parque del Mediterráneo, aunque son todos y cada uno de sus miembros los que posibilitan que Ceuta cuente con esta joya incomparable.
José Luis de Miguel, jefe de jardinería y alma verde del Parque: “Después de mi familia, esto ha sido lo más grande de mi vida”

En la historia del Parque Marítimo del Mediterráneo hay un nombre que late con cada poda, riego o brote nuevo que asoma desde la tierra: José Luis de Miguel.
La famosa cita de Confucio “Elige un trabajo que te guste y no tendrás que trabajar ni un día de tu vida” se materializa en la figura de este hombre, jefe de jardinería del Parque Marítimo del Mediterráneo y uno de los trabajadores más antiguos del complejo. Un apasionado de su trabajo al que se le llena la boca al hablar del vergel que lleva mimando cerca de 28 años.
Cuando llegó, el parque no era lo que es hoy. “La vegetación estaba pequeña, y fui introduciendo muchas plantas poco a poco. Luchando mucho para que esto, desde arriba, desde un helicóptero, pareciera una isla pequeñita en mitad de la ciudad. Un paraíso”, confiesa.
Pero ese oasis tiene sus retos. “El mayor desafío ha sido el mantenimiento, porque estamos al lado del mar. El subsuelo es marino, el agua se filtra, y hay que aplicar productos específicos, lavar mucho las plantas, cuidar las podas… Ha sido muy laborioso. He dedicado una parte muy grande de mi vida al parque”.
Entre las muchas anécdotas vividas, hay una que todavía le emociona: “Una ola, hace muchos años, cubrió prácticamente el casino. Me llamó un compañero a las cuatro de la mañana. Estábamos él y yo solos allí. Fue monstruoso: la escollera se rompió, las rocas llegaron hasta la piscina, y la tierra de los jardines se la llevó el mar. Aquello fue una lucha cuerpo a cuerpo con los compañeros. La ayuda vino de dentro, del propio personal del parque”.
Pero si hay una historia que lo marcó, fue la del olivo centenario al que se negó a dejar morir. “Lo arrancó un temporal fuerte, y estuve tres días poniéndole paños a las raíces, que eran muy pocas. Querían quitarlo, pero dije que no. Para mí era como un abuelo. Llamamos a una grúa, hicimos un boquete enorme, le apliqué productos, y ahí está, vivo. Me emociona contarlo. Es el niño bonito del parque”.
Con la voz quebrada, añade: “Está detrás de la Barraca, cerca del Tercer Lago. Es algo que me tocó mucho porque puse toda mi esperanza en salvarlo. Y ahí sigue, como yo: aguantando”.
Para José Luis, su labor ha ido más allá del mantenimiento. “He dado clases de jardinería en la Academia ECOS; a niños con síndrome de Down; en el Colegio San Antonio…, a todos. He enseñado lo que sabía, sin parar quieto”.
Y mientras lo cuenta, se ríe: “A la hora del bocadillo, yo me quedaba trabajando. Era una obsesión, pero de verdad: esto ha sido mi vida”.
Con más de 100 especies vegetales y 14.000 metros cuadrados de jardines, el parque sigue creciendo, aunque muchas de las especies actuales no estaban en sus inicios. “El césped, por ejemplo, tiene más de 25 años. Y mantenerlo es complicado, como en un campo de golf”.
Ahora, a sus 67 años, José Luis se jubila. Aunque no sin cierto pesar. “El mes que viene me retiro. Ellos quieren que me quede, pero yo ya no. La vida te pide descansar. Aún así, seguiré yendo, aunque sea de visita, porque mi hijo también trabaja allí”.
Al preguntarle que le pide a su sucesor es tajante: “Que cuide mis plantas como si fueran suyas. Porque ahí va un trocito de mí, como en el anuncio de Balay”, dice riendo con nostalgia.
El Parque Marítimo de Ceuta no sería lo mismo sin las manos y el corazón de José Luis de Miguel. Porque mientras otros lo veían como un trabajo, él lo vivió como una vocación. Su legado no son solo las especies plantadas, sino el amor sembrado en cada rincón. Y ese amor, como las raíces del olivo que salvó, seguirá creciendo.
Yamal Dris, 30 años de compromiso con el Parque: “El parque es un sitio privilegiado para trabajar”

Si alguien conoce cada rincón del Parque Marítimo del Mediterráneo de Ceuta, ese es Yamal Dris. Lleva tanto tiempo entre sus rincones, lagos y jardines que podría caminar con los ojos cerrados y seguir sabiendo dónde está cada detalle. Comenzó su andadura en 1998 como socorrista, tras completar varios cursos en la Cruz Roja. “Entré junto a otros compañeros, y de hecho, algunos de ellos siguen en plantilla hoy en día”, recuerda con una sonrisa de orgullo.
Con el paso de los años, Yamal ha pasado por prácticamente todas las áreas del Parque, desde las taquillas hasta la zona de hamacas. “Lo que hiciera falta, ahí estaba yo”, dice, como quien enumera pequeñas batallas cotidianas. Esa disposición, esa vocación de servicio, lo llevaron a ganarse un lugar no solo en la plantilla, sino en la historia viva del parque.
Actualmente, Dris es el jefe de seguridad del complejo. Bajo su atenta mirada trabajan todos los que hacen posible que el parque sea un lugar seguro de día y al caer la noche. Asegura que “está todo muy organizado y que, en estos 30 años, no ha habido ningún problema serio”. Su presencia transmite calma, como si supiera que mientras él esté vigilando, nada puede ir mal.
Bajo su coordinación trabajan aquellos que garantizan que el parque sea un lugar seguro tanto durante el bullicio del día como en la tranquilidad de la noche. “Aquí todos arrimamos el hombro”, añade, reconociendo el valor de su equipo.
Para Yamal el parque “es un sitio privilegiado para trabajar, tanto por el lugar en sí, como por el sistema de trabajo y los compañeros”. No endulcura, sin embargo, el nivel de esfuerzo requerido durante la temporada “sin parar en todo el día bajo el sol”, pero reconoce que es una labor “gratificante” y espera seguir desempeñándola muchos años más.
Héctor Rodia León San Martín, el socorrista que lleva 18 años cuidando el Parque Marítimo: “Disfruto cada día”

Fue en 2008 cuando Héctor Rodia León San Martín se apuntó a la bolsa de trabajo del parque animado por la tía de la que entonces era su novia. No sabía el joven de entonces que aquello le valdría para conseguir un trabajo en el que lleva 18 años y del que afirma “disfrutar cada día”.
La experiencia es un grado y Héctor acumula horas de vuelo suficientes para trabajar, casi, con los ojos cerrados. Le gusta su trabajo y se nota. Tanto, que reconoce que cuando más disfruta es cuando le toca trabajar en ‘la playa’ “porque es un no parar y el tiempo pasa que no te das ni cuenta”.
Además de sus funciones como socorrista, destaca el trato diario con la gente entre los puntos fuertes de su trabajo: “Al final estamos de cara al público. Esto me ha ayudado mucho a desenvolverme con el inglés, lo practico afortunadamente bastante”, señala, resaltando la presencia de bañistas de Holanda, Marruecos, Bélgica y Francia.
A sus 44 años atesora muchas vivencias y anécdotas como socorrista del parque. De todos los episodios, rememora el día que estrenaba por primera vez un ‘smartphone’ “de los modernos”: Llevaba mi móvil nuevo en el bolsillo y de pronto ví un niño hundido en el agua. Me tiré a sacarlo sin dudarlo un segundo y, afortunadamente, logré que todo se quedara en un susto. Pero me quedé sin teléfono”, bromea.
Al echar la vista atrás Héctor habla de evolución y, sobre todo, de mejoría. Y aunque reconoce que el también fue niño e intentó saltarse las normas en la piscina, asegura ser firme con las normas: “Cuando no miro, siempre hay quien aprovecha para tirarse a la piscina, que es algo que está prohibido. En general, sin embargo, la gente se porta bien lo que pasa es que los que no lo hacen siempre hacen más ruido”, concluye.

El Parque prepara un recorrido botánico
El Parque Marítimo del Mediterráneo está ultimando la instalación de un recorrido botánico con carteles explicativos en distintas zonas del recinto. Esta iniciativa tiene como objetivo dar a conocer la riqueza vegetal del entorno, sus características y la procedencia de las especies que lo habitan.
El proyecto, impulsado por el responsable de jardinería del parque, José Luis de Miguel, divide el recorrido en tres partes: desde la zona del Pueblo Marinero hasta el Casino, de ahí hasta la sala de bombas cerca del bar de la Isla, y una tercera parte final en la zona de escollera. En cada tramo se colocarán paneles con información detallada sobre las plantas, lo que permitirá a visitantes, centros educativos y turistas conocer mejor la biodiversidad del parque.
"Este recorrido ya se intentó en su día, pero con el paso del tiempo los carteles se deterioraron. Ahora se está preparando todo de nuevo, para dejarlo bien dispuesto y que todo el que pase por aquí entienda qué ha sido este lugar durante tantos años", comenta el jefe de jardines, que lleva trabajando desde los 42 años y actualmente cuenta con 67.
Durante todo este tiempo, ha sido él personalmente quien ha guiado los recorridos botánicos, tanto para colegios como para grupos de visitantes. Ahora, con esta nueva señalización, espera que el conocimiento sobre el parque y su vegetación quede al alcance de todos de forma permanente: "Poquito a poco se irá haciendo más, pero está muy bien que esto se quede ya como parte del parque".
La iniciativa también tiene un fuerte componente emocional y de legado personal: “Antes de marcharme, quiero dejarlo todo bien preparado”, asegura. Una forma de preservar la memoria viva de un espacio que, como él mismo, ha formado parte de la vida de muchas generaciones de ceutíes.







Mi máxima admiración por estos trabajadores. También tengo que decir que llevo yendo al parque desde 1995 ( cuando inauguraron ) y que esté año he decidido no ir más, el ambiente ha cambiado mucho y quita las ganas de ir.