Mientras todas las atenciones en materia de seguridad se focalizan en el espigón del Tarajal, la valla de Ceuta sigue siendo el punto débil que intenta ser sorteado por los subsaharianos.
Lo hicieron poco antes de la avalancha. Aquella madrugada las incursiones por el mar fueron constantes, aprovechándose para pasar el vallado.
No se sigue un patrón accidental, todo está perfectamente estudiado para que se intenten los saltos a sabiendas de que los recursos de control se desvían al mar, lo que determina mayor permeabilidad de la millonaria valla.
El goteo en el vallado no cesa, grupos más o menos importantes, siguen buscando esa vía de cruce. Ahora más, debido a la convulsión en el mar.
Las asistencias sanitarias son constantes. En el Hospital Universitario, el servicio de Urgencias atendió a 102 personas inmigrantes en esta crisis.

Toda la asistencia se desarrolló sin incidencias, según la información facilitada por el Área Sanitaria.
En cuanto a la situación de los pacientes que permanecen ingresados, actualmente hay un total de 16 personas hospitalizadas en distintas unidades del centro sanitario. De ellas, dos permanecen en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI), otras dos están ingresadas en Pediatría y seis ocupan camas en el área quirúrgica.
La valla deja cicatrices en muchos de ellos.






