Ceuta no abandona la situación de riesgo extremo, siendo uno de los escasos territorios que no consigue avanzar en la consecución de datos positivos. Tiene una incidencia acumulada disparada, se siguen produciendo muertes y los datos no mejoran. Aun así, el comportamiento de una parte importante de la sociedad marcha ajeno a esa situación delicada. No hay que mirar a los que se han ido de Ceuta, que tendrán que volver. Hay que echar un vistazo a nuestra propia ciudad para comprobar el grado de movilidad interior que se está produciendo sin que se cumplan las medidas responsables. La concentración de más personas de las permitidas, el uso extendido de la mascarilla a modo de babero o el no cumplimiento de las normas en las terrazas en donde no se usa esa protección de manera constante lleva a la necesidad de adoptar cambios y de hacer una reflexión urgente. En la tarde de ayer Caballas proponía volver al toque de queda a las 22:00 horas y adoptar restricciones. Es una opción que se debe tener en cuenta toda vez que la petición de responsabilidad ciudadana que se está haciendo cae en saco roto. De nada sirve que se anuncien refuerzos policiales, ni que se organicen campañas de sensibilización social cuando ni se cumplen en la práctica. Quizá haya llegado el momento de dar otro paso. Sigue habiendo goteo de positivos, muertes... en una cadena que resulta imparable.






