El joven quería encontrar a Ángel en la mañana del miércoles sin saber que ya había sido detenido.
Aquella mañana sufrió la impotencia de perder a su padre y salió de casa con la única idea de encontrar a su hermanastro, Ángel J.P.G., “para matarle”. Alumnos de un instituto de la ciudad autónoma explicaron a este periódico que uno de los hijos de Francisco José Fores Pecino se presentó en la mañana del miércoles en el centro educativo al que había asistido el presunto autor del crimen donde pretendía encontrar pistas sobre el paradero del joven de 18 años.
Al parecer, el vástago del fallecido desconocía que el principal sospecho del apuñalamiento ya había sido detenido en la pensión El Cateto, en el Recinto, y se disponía a interceptarlo antes que la Policía Nacional. Su frustración al conocer que su progenitor había muerto, supuestamente, a manos de su hermanastro, le indujo a una necesidad de venganza que nunca se consumó, siempre según las mismas fuentes.
En el domicilio de la familia Fores viven Milagros Pascual, el hijo de seis años de ambos; residía el hijastro de Francisco, Ángel J.P.G.; Pirri, el abuelo de los más jóvenes de la casa; y un vástago menor de edad que concibió con su primera mujer. Del primer matrimonio del difunto, fue fruto un segundo hijo de unos 22 años que se emancipó.
Las personas que asistieron ayer al funeral, aseguraron que desconocían información alguna sobre la situación legal de Ángel y otros detalles sobre los trastornos mentales denunciados públicamente por su madre Milagros.





