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Los ceutíes se han dado cita, un año más, en esta tradición popular que sólo se celebra en nuestra ciudad. Algunos llevan varios días acampados, otros optaron por ir ayer por la mañana, pero todos disfrutaron en familia o con amigos
Al contrario que el pasado noviembre, en que las fuertes lluvias impidieron el desarrollo de la Mochila y fue necesaria la evacuación urgente de las personas que acampaban en los montes ceutíes, este año las condiciones climatológicas han querido acompañar este festejo.
Los numerosos ciudadanos que decidieron participar de esta tradición popular disfrutaron de una jornada idónea entre familiares y amigos, tan solo ‘amenazados’ por unas cuantas gotas de lluvia que no hicieron peligrar la jornada campestre.
Para algunos ciudadanos, la Mochila empezó con una acampada hace unos días. En el caso de otros, ya se habían desplazado hasta el campo bien temprano con la cafetera y los churros para desayunar.
Para los dispositivos de seguridad desplegados este día, algunos ya llevaban varias jornadas distribuidos en distintos puntos estratégicos de García Aldave. Es el caso de los 30 voluntarios de Protección Civil que, en turnos de ocho horas, permanecían desde el viernes a las 18.00 hasta la finalización del dispositivo ayer a la misma hora.
Los voluntarios montaron un registro para controlar el número de personas que, en todo momento, acampaba en el monte. Concretamente a las 11.30 horas se contabilizaban 662 adultos, 490 niños, 280 tiendas y 46 motores. “Los datos se actualizan cada dos horas con el fin de dejar margen para que la gente vaya llegando y colocándose”, explica el jefe de Operativo de Voluntarios de Protección Civil, José Antonio Méndez.
Además, hacían entrega a todos los campistas de un papel con una serie de recomendaciones: no hacer fuego, depositar basuras en los contenedores habilitados a tal fin o dejar las pistas libres de acceso para que pudieran actuar los vehículos en caso de emergencia.
Protección Civil asigna un número de registro en base a tres zonas: desde la Tortuga (base de operaciones) en dirección a Isabel II (zona 1); hacia Benzú (zona 2) y Hacho (zona 3).
Los voluntarios de Protección Civil tienen todo controlado, el número de adultos, tiendas nombre, e incluso un número de teléfono para facilitar los datos al 112 por si ocurriera una incidencia. “Esto se hace porque no todos conocen la orografía de Ceuta y si, por ejemplo, alguien dice que está en la Pista de la Lastra, ésta mide tres kilómetros. Así se facilita a los que participan en la emergencia y van a tiro hecho”, añade Méndez.
La entidad de Cruz Roja desplegó un total de 40 voluntarios, así como cuatro ambulancias y dos vehículos de coordinación que estuvieron operativos desde las 18,00 horas del lunes. Según el director de Salud y Socorro de Cruz Roja, Clemen Núñez, “durante la primera jornada no ha habido asistencias, es el propio día de la Mochila cuando ya comienza a venir más gente”.
Con la seguridad de que todo estaba controlado, las familias sólo tenían que disfrutar de este día festivo.
Los más jóvenes llevaban acampados desde hacía unos cuatro días. Con muchas ganas de fiesta, la música y copas convertían la Mochila en unos pequeños bares privados, donde los chicos disfrutaban de la tradición popular, sólo que unos días antes del día de su celebración oficial.
Entre las familias estaban las que habían optado por acampar desde el sábado y despertarse en el campo con un buen café para comenzar el día. Otros llegaban con la cafetera a punto y los churros. “Vamos a desayunar y a dar una vuelta antes de comer”, explicaba una de estas familias.
La consideración en general es que este año no ha sido demasiado concurrido como en ocasiones anteriores. “Será porque la gente ha decidido irse a la Península aprovechando el puente o han preferido ir a la playa”.
Otra de las cuestiones más criticadas fue la suciedad con la que se encontraban aquellos que llegaban a primera hora de ayer. “Está todo lleno de restos de la gente que ha acampado por la noche. Es una pena que dejen esto así porque el campo es de todos. Nosotros siempre traemos nuestras bolsas para echar los residuos ahí”.
En cualquier caso, un año más las Mochila vuelve a ser fiel reflejo de una tradición única en toda España y de la que los ceutíes se sienten más que orgullosos. Una tradición que todos dicen que no debe perderse o desaparecerá parte de la identidad de Ceuta.
(Sigue en páginas 14 a 17)





