Con los votos a favor del Partido Popular, añadidos los del PNV y CIU salió adelante la moción en el Senado que insta al Gobierno a la redacción de un plan integral de inversiones tanto en la frontera de Ceuta y Melilla como en las zonas adyacentes.
Es el compromiso que asumió el portavoz del PP en la Cámara Alta, José Manuel Barreiro, cuando vino a nuestra ciudad a finales del pasado mes de febrero. Por supuesto, supone un espaldarazo a las pretensiones de los presidentes de las dos ciudades autónomas, Juan Vivas y Juan José Imbroda, para que salga adelante este proyecto que, por supuesto, cuenta con el beneplácito del mismo Gobierno de la Nación, desde el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, como por parte de los ministros que serán los inversores como los casos de Fomento, Ana Pastor o el de Interior, Jorge Fernández Díaz. Lo que tenemos muy claro es que una inversión de casi ciento veinte millones de euros para Ceuta es una cuestión de suma importancia y si además sirve para solucionar problemas endémicos en lugares donde existe una situación de penuria desde hace muchos tiempo. Lo que sí deberá explicar el PSOE de nuestra ciudad, a través de su portavoz, es el voto en contra que ha realizado en bloque el grupo parlamentario socialista en la Cámara Alta, argumentando no sabemos qué extrañas razones de lo que desea el Partido Popular insinuando que busca tapar las responsabilidades de lo que sucedió el pasado seis de febrero. Mezclar las churras con las merinas resulta patético, porque estar en contra de una inversión así para nuestra ciudad tiene difícil explicación, aunque alguno lo intentará.





