Cuántas veces habré oído esa canción de Roberto Carlos y habré llorado mi adolescencia con esa letra. Tal vez pensó en Pedro cuando la escribió.
"Cuando era un chiquillo, qué alegría
Jugando a la guerra noche y día
Saltando una verja, verte a ti y así, en tus ojos algo nuevo descubrir.
El gato que está en nuestro cielo.
No va a volver a casa si no estás. No sabes mi amor, qué noche bella presiento que tú estás en esa estrella.
Mas sé que sabrá de mi sufrir porque en mis ojos una lágrima hay" (R. Carlos).
Ayer mataron a Andrés, el gato de la colonia de Pedro. Me llamó desconsolado cuando comenzaba la madrugada. Nunca lo había oído a llorar; ¡Carlos, han matado a Andrés, el de mi colonia, lo han reventado!
Los vecinos lo avisaron para darle la noticia...Andrés se arrastró hasta llegar al portal de Pedro buscándolo, llamándolo, intentando encontrar sus brazos, sus caricias cómplices, sus ojos, el rostro de la seguridad y la mirada profunda de su amor incondicional.
Andrés llegó desde la asociación Chats Noirs Ceuta, una entidad protectora dedicada a rescatar, proteger y buscar adopciones para los gatos callejeros y abandonados de la ciudad. Pedro le dio cobijo y, en unos días, se convirtió en miembro de su familia. Luego llegó Andrea, Dartañan y Antonio, otros ferales despistados y perdidos que iban, venían o se quedaban.
Andrés siempre fue el gato del barrio, de los vecinos, de los niños, de los chavales que salían o entraban al instituto.
Pedro estaba allí; mañanas, tardes, noches, lluvias, vientos. Le construyó su refugio, su gatera, su casa, su territorio.
¿Cuántas veces he visto a mi amigo del alma llamando a Andrés... Andreeeess. Solía deambular por los alrededores esperando que fuera a buscarlo, a regresarlo a su aposentos.
Hoy, entre la tristeza amarga, el desánimo y la impotencia Pedro sigue ahí, tal vez pensando que a su Andrés le quedan seis vidas.
Recordando otra canción inolvidable de Alberto Cortez el alma me ha dictado parte de su letra.
"Callejero por derecho propio,
Su filosofía de la libertad, libre como el viento era nuestro gato, sin tener horario para hacer la siesta
ni rendirle cuentas al amanecer.
Era nuestro gato y era la ternura
Esa que perdemos cada día más, una metáfora de la aventura. Ayer se bebió de golpe todas las estrellas. Nos dejó el espacio como testamento
Lleno de nostalgia, lleno de emoción
Vaga su recuerdo por los sentimientos
Para derramarlos en esta canción" (A. Cortez)
Pedro, aunque nada pueda devolvernos a Andrés, todo lo que fue para ti, subsiste en el recuerdo.
Gracias Alberto. Gracias Roberto. Gracias Pedro... que la nostalgia sea la alegría de estar tristes.






