Somos vecinos de la periferia de Ceuta, concretamente del Príncipe Alfonso, y queremos hacer público algo que llevamos más de veinte días sufriendo y que, a nuestro juicio, no está recibiendo la atención que merece.
Desde la llegada masiva de personas a nuestra ciudad, miles de ellas han terminado concentrándose en distintas zonas de la periferia y, especialmente, en nuestro entorno. Mientras determinadas zonas del centro han ido recuperando la normalidad, tenemos la sensación de que el problema simplemente se ha desplazado hacia nuestras barriadas.
Aquí seguimos conviviendo con aglomeraciones en las calles, establecimientos desbordados, acumulación de residuos y una situación que afecta directamente a la convivencia, a la seguridad y a las condiciones higiénico-sanitarias del barrio.
No queremos que estas palabras se interpreten como un ataque hacia personas concretas. Hablamos de una situación excepcional que requiere una respuesta igualmente excepcional por parte de las administraciones. Cuando una zona soporta de forma repentina una población muy superior a la habitual, resulta lógico que aumenten las necesidades de limpieza, vigilancia, servicios sanitarios, atención social y seguridad.
Y lo que solicitamos es precisamente eso: que se actúe también aquí.
Tenemos la sensación de que el Príncipe vuelve a quedar en un segundo plano. Y queremos recordar algo que no debería ser necesario repetir: el Príncipe también es Ceuta.
Aquí vivimos familias, niños, personas mayores y trabajadores. Aquí están nuestros hogares, nuestros comercios y nuestra vida. Y tenemos exactamente el mismo derecho que cualquier otro vecino de la ciudad a poder salir a la calle con tranquilidad, llevar a nuestros hijos al colegio, hacer nuestras compras, utilizar los espacios públicos y vivir en condiciones mínimas de seguridad, limpieza e higiene.
En mi caso particular, tengo cuatro hijas. Actualmente no podemos desarrollar nuestra vida con normalidad. No podemos permitir que salgan a jugar con tranquilidad ni que bajen a comprar a la tienda del barrio como hacíamos antes. Como madre, esta situación genera miedo, preocupación y un desgaste psicológico que se ha ido acumulando durante semanas.
Y hay otra cuestión que también queremos explicar.
A menudo se nos pregunta por qué los vecinos no damos la cara cuando acuden los medios de comunicación. La respuesta es sencilla: tenemos miedo.
Tememos aparecer públicamente, que nuestras imágenes o declaraciones se difundan en determinadas redes sociales y que nuestros datos o identidades sean utilizados para señalarnos o amenazarnos. Ya hemos visto cómo testimonios de vecinos pueden acabar circulando en entornos donde se cuestiona la pertenencia de Ceuta y Melilla a España.
Por eso muchas personas prefieren guardar silencio.
Pero el silencio no significa que no estemos sufriendo.
Y tampoco significa que debamos normalizar esta situación.
Por ello, hacemos un llamamiento al Gobierno de la Ciudad Autónoma de Ceuta y a todas las administraciones competentes: no nos dejen solos.
Necesitamos refuerzo de la limpieza y recogida de residuos, mayor presencia de seguridad, control de las aglomeraciones, atención sanitaria y medidas que permitan restablecer unas condiciones normales de convivencia en las barriadas afectadas.
No pedimos privilegios.
No pedimos más que nadie.
Pedimos ser tratados como cualquier otro ciudadano de Ceuta.
El centro de la ciudad no puede ser la única imagen de una realidad que debe ser atendida en su conjunto. Ceuta también son sus barriadas. Ceuta también es el Príncipe. Aquí también viven ciudadanos que pagan sus impuestos, trabajan, crían a sus hijos y tienen derecho a sentirse seguros en sus propias calles.
Por ello hacemos pública nuestra petición:
Señores responsables de la Ciudad: miren también hacia el Príncipe.
No esperen a que ocurra algo grave para actuar.
No queremos que nadie tenga que sufrir las consecuencias de una situación que las administraciones tienen la obligación de gestionar.
Queremos, simplemente, volver a vivir con normalidad.
Porque el Príncipe también es Ceuta.







Sabéis cuando un niño le está dando de comer a 1 paloma y aparecen 20 a intentar comer lo mismo? Pues eso es lo que pasa en el príncipe, hadu, sidi embarek, etc etc. Vivo en la periferia y desde el segundo día de invasión, mi barrio se defendió y no vivimos aglomeraciones porque no lo permitimos los vecinos. La culpa no es del gobierno de Ceura, es solo vuestra.