Lo primero que quiero decir, alto y claro, es que las voluntarias cuidadoras de colonias felinas son todas unas heroínas que merecerían el reconocimiento, como mínimo, de la consejera responsable de las colonias felinas, Nabila Benzina, ya que no han faltado ni un solo día a ponerles de comer y cuidar de los gatos de las colonias, muchas de ellas situadas en lugares muy difíciles de atender desde que Ceuta está invadida por migrantes que entraron en la ciudad de forma irregular y en avalancha, alentados por el rey de Marruecos.
El daño que estos migrantes han causado a las colonias de gatos es grande y, en muchos casos, irreparable. Se entiende su situación, pero también hay que entender que no pueden hacer lo que les dé la gana: tienen que venir y respetar lo que hay. Los gatos comunitarios son de la ciudad y también hay que protegerlos, aunque Juan Vivas no se acuerde de ellos, aun siendo una competencia exclusiva del Ayuntamiento.
Hay gatos que han desaparecido y no se sabe dónde pueden estar. Algunos han aparecido, pero de otros todavía no se sabe nada.
Muchos gatos se han tenido que ir de sus colonias porque estas han sido ocupadas por los migrantes, algo que nunca se debería haber permitido.
Hay colonias felinas que están sufriendo más que otras las consecuencias de la llegada de los migrantes.
Las colonias felinas que se encuentran cerca de la desaladora son un auténtico desastre lo que han provocado los migrantes, porque los gatos ya no pueden permanecer en esa zona al haber sido ocupada. Los gatos son animales territoriales y, si se tienen que cambiar de sitio, corren muchísimo peligro de morir de hambre o de sed, o de ser atropellados por vehículos, entre otros riesgos.
Las colonias felinas de Huerta Téllez, Carmelitas, calle Goya, etc., se han convertido en asentamientos de migrantes y los gatos se han tenido que marchar.
Las colonias felinas de las barriadas del Príncipe, Sidi Embarek y Punta Blanca también están muy afectadas.
Se puede decir claramente que faltan gatos. ¿Dónde están? A día de hoy, no se sabe.
Tanto la Administración central como la local deberían proporcionar lugares adecuados a los migrantes para que no ocupen espacios que no les corresponden y no haya asentamientos en la ciudad. En el caso de que se produjera cualquier asentamiento en el monte, en las barriadas, etc., deberían ser desalojados inmediatamente por la Policía o la Guardia Civil y trasladados a los lugares habilitados para ello.
Los lugares que se habiliten para que los migrantes puedan vivir tienen que ser provisionales, estar fuera del núcleo urbano y mantenerse durante el menor tiempo posible, mientras se les da una solución urgente a toda esta situación.
Para terminar, quiero volver a reconocer la gran labor voluntaria que están llevando a cabo todas las cuidadoras de colonias, las cuales están sufriendo mucho y de las que nadie se acuerda. Las voluntarias siempre han estado ahí: durante la pandemia, durante la invasión por parte de Marruecos en 2021 y ahora, con todo lo que está ocurriendo. Ellas temen que les pueda pasar algo, sufren por los gatos y por todo lo que está pasando, pero no faltan ni un solo día. Lo que necesitan es mucha ayuda del Ayuntamiento, que es el responsable de las colonias felinas.






