Si el Debate del Estado de la Ciudad del año pasado sirvió para reconocer las bases de una mejora en la solvencia de la institución autonómica, el de ayer jueves fue la confirmación definitiva de que todos aquellos nubarrones negros que algunos agoreros apuntaron hace un par de años no solamente no aparecieron,
sino que ni siquiera se les espera. Por este motivo, aunque supusiera una reiteración, el presidente Vivas se vio obligado a comenzar la primera de sus intervenciones recordando estos hechos. Pero, tampoco se puede olvidar, con datos en la mano, que el ajuste efectuado por el ejecutivo ha supuesto la reducción de cincuenta millones de euros en los presupuestos y, a pesar de ello, se ha logrado rebajar en veintiocho millones más de los previstos por el Plan de Ajuste la deuda viva del Ayuntamiento. Una deuda que la Ciudad tenía recursos para abonar, porque estaba acorde con sus ingresos, pero que, al fin y a la postre, suponía en unos momentos de crisis económica una losa muy importante encima de todos los ceutíes. Sin embargo, el conjunto de medidas de austeridad impuestas por el ejecutivo de Juan Vivas han dado sus frutos, permitiendo como reconocía el mismo presidente que “el edificio no se haya tambaleado y continúe funcionando”.
Porque puede parecer, en algunos momentos, una repetición que se hace por circunstancias políticas, sin embargo, las cifras nunca mienten y tampoco se maquillan en muchos momentos. El comportamiento que la Administración General del Estado ha tenido para con Ceuta, en estos dos años y medio de permanencia de Mariano Rajoy al frente de los destinos de España, es una confirmación de esa preocupación que el Partido Popular ha tenido con esta ciudad. Y nada más que algunos datos para demostrarlo. De un Plan de dieciséis millones que va a poner en marcha el Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad, para combatir la pobreza infantil, Ceuta recibirá casi el diez por ciento, cuando nuestro peso en el conjunto nacional está a años luz. Será un millón trescientos mil euros. Y otra prueba está en como durante las negociaciones del anterior marco comunitario, realizado por un Gobierno socialista, perdimos por los efectos estadísticos un cuarenta por ciento de lo que habíamos tenido siete años antes y ahora, para este nuevo marco que finaliza en 2020, a pesar de contar con condicionantes peores, como ser reconocidos como región desarrollada, resulta que Ceuta tendrá el mismo dinero que en el último programa operativo y además se mantiene el coeficiente de cofinanciación situado en un veinte por ciento para los proyectos.
Por supuesto, que la gran asignatura de nuestra ciudad sigue siendo el desempleo, pero como reconocía el presidente Vivas, en conjunto, Ceuta no ha destruido empleo durante los años de la crisis y ahí están las altas en la Seguridad Social para demostrarlo. Razón distinta es que se haya incrementado el número de demandantes de empleo por distintas circunstancias.
Pero, igualmente, se debe reconocer hasta donde llegan las limitaciones de una Administración como la nuestra para la creación de empleo. No hay ninguna varita mágica, sin embargo, en anteriores legislaturas, cuando se ha tenido la oportunidad, el Gobierno autonómico puso en marcha la creación de empleo fomentado desde los poderes públicos con la mejora de los servicios. Unas cifras que, en su momento, se calcularon entre tres mil y cuatro mil entre empleo directo e indirecto. Pero como ayer se decía, las administraciones han llegado hasta su tope y la única posibilidad es el fomento de la contratación en la actividad privada. Una circunstancia que, como se reconoce, es muy difícil porque existen una serie de condicionantes que son muy difíciles de salvar, pero que este Gobierno, con la ayuda de la Administración General del Estado, lo que hace es mejorar la legislación para fomentar esa inversión privada con medidas como las bonificaciones a la Seguridad Social o la nueva reflexión abierta en torno al concepto del Impuesto de Sociedades.





