La lucha de la Protectora de Animales ha tenido su fruto. Hoy, un grupo de 55 perros y 22 gatos viajan a Francia donde la asociación Alerte ha encontrado casas de adopción y de acogida para estos animales, algunos de ellos tras muchos años esperando un hogar.
A las seis de la mañana comenzaba para ellos una odisea de todo un día de viaje para lograr una nueva vida. A esa hora 55 perros y 22 gatos partían con destino a su nuevo hogar en Francia. La asociación gala Alerte les ha dado una oportunidad de salir de sus jaulas y vivir en un hogar.
Desde hace unos días, la junta directiva de la Protectora de Animales y los voluntarios no han parado ni un segundo para que los preparativos del viaje estuvieran a punto y los animales llegaran a sus cuatro destinos: Béziers, Morée, Plaisier y Clermont-Ferrand. “Este es el pequeño milagro que vive esta Protectora cada dos o tres veces al año. Vemos que llegan y sufren, pero luchamos por ellos y encuentran una familia que sí los quieren, una familia que no hemos encontrado en Ceuta”, explica el secretario de la junta directiva de la asociación, Juan José Tusset.
Hasta Francia viajan 55 perros y 22 gatos en un largo trayecto de 24 horas, ya que la llegada está prevista mañana sábado. La primera parada tendrá lugar esta noche sobre las 23.00 horas y la segunda a las 4.00, cuando se realicen pequeños descansos para pasear a los animales.
“Muchos de los perros y gatos ya tienen adoptantes, pero la suerte es que Alerte trabaja con casas de acogida por lo que van a estar en muy buenas condiciones”, explica el presidente de la Protectora, Francisco Javier Blanco.
Mientras en nuestro país, en un mes favorable se adoptan de cuatro a cinco animales, en Francia las adopciones alcanzan las 15 a la semana. Para Blanco, la diferencia entre ambos países es evidente, la mentalidad de sus ciudadanos. “Están más concienciados y avanzados y es algo que en España nos queda por aprender del país vecino”.
Aún se han quedado muchos en tierra, pero tal vez, en un próximo viaje tenga la misma suerta que los que hoy inician su periplo a tierras galas donde conocerán el amor que les ha sido negado y que sólo les han dado los voluntarios de la Protectora de Animales.
Elliot, la historia de un superviviente
Desnutrido y prácticamente a las puertas de la muerte, Elliot llegó a ser rescatado por la Protectora hasta en dos ocasiones. En su primera ocasión, permaneció un año y medio. Tras recuperarse, volvió a la calle aunque, nuevamente, fue rescatado gravemente herido tras ser mordido por un perro y tirado en un contenedor. Apenas tenía cuatro meses y fue encontrado en unas condiciones deplorables. “Prácticamente tenía la base del rabo destrozado, se luchó por él, se curó y una gran familia que conoció el daño que ha sufrido y lo mal que lo ha tratado le ha abierto sus puertas para vivir con ellos. Elliot has tenido suerte”, se dirige Tusset al animal.
Iris, la pequeña tricolor ciega de pocos meses
De no haberse fijado en ella, la pequeña Iris jamás habría conocido un hogar. Pero Nicol, la presidenta de la asociación francesa Alerte decidió que quería compartir su vida con esta tricolor que fue rescatada de la calle cuando apenas tenía dos meses de vida y deambulaba sin apenas visión. Jamás hubiera sobrevivido en esas condiciones y, aunque en la Protectora se hizo lo imposible por salvarle la vista, nada pudieron hacer por Iris. Pero la suerte ha querido que en Francia le vayan a dar la oportunidad que en Ceuta nadie le ha ofrecido y ahora la llevarán a los mejores veterinarios oftalmólogos para que pueda recuperar algo de visión.
Lucero, toda una vida en la Protectora
Lucero no ha conocido otro hogar que las dependencias de la Protectora de Animales. Nació allí y tras muchos años, finalmente en unos días también vivirá con su familia humana. “Lo adoptaron pero por varios motivos lo devolvieron y lleva cinco años aquí. Espero que sea feliz porque es muy bueno. La verdad es que es muy duro que se vaya porque es muy bueno, pero espero que sea feliz”, explica emocionada Carmen, una de las voluntarias.
Juanito y Rosita, los hermanos que conquistaron el corazón de los voluntarios franceses
Son pequeños y juguetones y quiso el destino que hoy también viajen a Francia. Juanito y Rosita es el culmen de una larga lucha de los animalistas ceutíes. Fueron recogidos en el marco del programa de la TNR para su castración y posterior suelta. Pero el comportamiento de ambos, lo sociables que resultaron ser y el gran cariño y apego que mostraron hacia las personas, llevó a que varios voluntarios franceses, que por esos días visitaban nuestra ciudad, les buscaran un hogar y hoy estos dos pequeños hermanos, de unos seis meses aproximadamente, encuentren a su familia humana en Francia.
Blanquita y Rabita, la dureza de la calle se muestra en sus cuerpos
Son jóvenes y la calle ya ha dejado mella en sus frágiles cuerpos. Blanquita y Rabita encontraron hogar pero hasta este feliz momento sufrieron el riesgo que viven los animales callejeros. Blanquita llegó con una grave herida en la cola, que hubo que amputar y aguantó estoicamente las dolorosas curas sin una queja. Rabita sufrió el brutal ataque de un perro que también le destrozó la cola con el mismo resultado, la amputación de este órgano vital para un gato. Ambas han sufrido pero hoy tienen su recompensa.
Harvy, abandonado y enfermo
Un ciudadano avisó de que en el Príncipe un perro se encontraba en muy mal estado, con muy poco pelo y pulgas, pero al acudir a rescatarlo no lo encontraron. Unos días después lo recogieron en Benítez y lo acogieron en la Protectora donde recibió un tratamiento que duró un año. “Tras descubrir lo que tenía ahora está totalmente recuperado y es muy bueno. Un amor de perro”, apunta Miguel, uno de los voluntarios.
Entonces tenía nueve meses y ahora dos años. Es un perro noble que sólo busca cariño, el que ahora le darán en su nuevo hogar en el país vecino.
Póquer, la imagen del maltrato y el miedo
Mirar a Póquer es hacerlo a la cara de la maldad humana, al que fue capaz de envenenar y maltratar a este perro que llegó hace cuatro meses a la Protectora en un estado lamentable. Temblando y en una esquina de su jaula, apenas levanta la cabeza y casi no se deja ni acariciar, presa de un pánico por las barbaridades que nadie jamás podrá imaginar que haya vivido. “Lo recogimos del Sarchal envenenado y aunque sus condiciones físicas han mejorado, es muy miedoso, aunque antes estaba peor”. El cariño de los voluntarios ha logrado que empiece a confiar poco a poco en la mano humana, la que antes tal vez se levantaba para golpearle y no para acariciarle. En Francia, será atendido en un centro especializado para este tipo de perros que ha sido víctima de una maldad cruel e injustificada.
Azucena, la única huérfana de su camada
A Azucena la rescataron, junto al resto de sus hermanos, un total de cinco crías, del Puerto, donde fueron abandonados. Todos encontraron familia en nuestra ciudad a excepción de ella que pasó a una casa de acogida hasta que hoy conocerá la adopción definitiva en el país vecino.
Linda, de la Perrera Municipal a Francia
Aunque la mayoría de los perros son abandonados y rescatados de la calle, otros pasan de la Perrera Municipal tras ser recogidos por los laceros. Es el caso de Linda que, tras un tiempo en las dependencias municipales, y no ser reclamada por nadie, pasan a la Protectora. “A partir de entonces tratamos de encontrarles casa aquí o en Francia. Ha tenido la suerte de encontrar hogar, tanto ella como la familia que la ha adoptado porque es una perrita increíble”, explica Blanco.
Para ver el vídeo, entre AQUÍ
















