En el mes de julio del año pasado fue detenido un camionero castellonense con dos mil kilos en el interior de su camión y que fue condenado a cuatro años y cinco meses de prisión. Durante el juicio, celebrado el pasado 16 de octubre, el acusado reconoció en todo momento estar en conocimiento de que transportaba droga oculta en el remolque que conducía, aunque puntualizó que pensaba que le meterían 200 ó 300 kilos. De esta forma, el hombre admitió haber cometido el delito, aunque su representante no estaba conforme con la pena solicitada por el Fiscal, que era de 4 años y 6 meses de prisión y una multa de 7.364.280 euros en total.
Concretamente, el letrado solicitaba que se tuvieran en cuenta dos atenuantes: el de arrepentimiento, pues el acusado reconoció los hechos en todo momento, y el de drogadicción, pues aseguraba haber cometido los hechos bajo la influencia de sustancias estupefacientes y se confesaba consumidor habitual de cocaína (de tres a cinco gramos diarios) y ocasional de hachís.
Según las palabras del agente de la Guardia Civil que llevó a cabo la detención, el remolque del camión tenía un doble fondo, una falsa pared donde había un equipo de frío que tampoco era real.
Incluso, aseguró, que se notaba a simple vista que era un trabajo reciente. A cambio del trabajo de pasar esa cantidad de droga a la península, el transportista admitió que había recibido 10.000 euros.





