El cementerio de Sidi Embarek ha acogido este lunes en Ceuta el entierro de un varón cuyo cuerpo fue localizado por el Servicio Marítimo de la Guardia Civil el pasado 18 de agosto en la zona entre Chorrillo y Juan XXIII.
Ha sido enterrado en la tumba 5189 sin lograrse su identificación. Entre sus pertenencias llevaba un teléfono, además de una tarjeta con un nombre y un lugar de nacimiento, El Jadida.
No obstante, no se ha podido certificar oficialmente que esos datos se correspondan con este cadáver.
Las labores de los agentes del Laboratorio de Criminalística de la Guardia Civil, adscritos a la Policía Judicial, se han centrado en la realización de todos los trámites para intentar obtener huellas -tarea prácticamente ineficaz dado el estado del cuerpo- y ADN para conseguir su plena identificación y aclarar si la tarjeta de identidad que portaba se correspondía con la suya.
Personal del cementerio de Sidi Embarek, de la obra que se está llevando para hacer más tumbas, trabajadores de la Funeraria Al Qadr y quienes nunca faltan en estas despedidas a personas que ni siquiera conocían, se han unido en este rezo para darle el último adiós.
Allí se ha rezado y pedido por él. Ha sido enterrado justo al lado del cuerpo de otro inmigrante sin vida recuperado este mismo verano en el mar.
La Guardia Civil recibió el aviso del cuerpo sin vida en el mar después de jornadas de intentos de entrada a Ceuta por vía marítima. Jornadas en las que además dominó la niebla, lo que se convierte en un camuflaje, pero también en una auténtica trampa.
El cuerpo llevaba ya bastante tiempo sin vida en el agua por lo que las tareas de identificación han sido muy dificultosas.
Tras la realización de la autopsia y esperar unos días para intentar esa identificación, se ha ordenado el entierro en el cementerio de Sidi Embarek esta misma mañana, pasadas las 12:30 horas.
En lo que va de año, la Guardia Civil ha recuperado 21 muertos en el mar. Una cifra que llena titulares, completa estadísticas y terminará engrosando los informes que, sobre la frontera sur, realizan las distintas oenegés. 21 fallecidos en aguas de Ceuta, hombres que fueron recogidos por la Guardia Civil y solo, en algunos casos, identificados.
Julio y agosto, los meses de verano, han dejado 6 cadáveres localizados en el mar, todos en la zona del Recinto o entorno de Chorrillo y Juan XXIII.
En dos de las ocasiones se ha podido llevar a cabo traslados de esos cuerpos a Marruecos para ser enterrados en su país. Anas y Mohamed regresaron a su tierra en un ataúd la semana pasada.
Lo más complicado en estos casos es la identificación de los cuerpos, para ello es fundamental la labor que desempeña el Laboratorio de Criminalística de la Policía Judicial, así como el equipo forense.
La exigencia del visado como medida impuesta tras la reapertura de la frontera después de la pandemia se ha convertido en un veto al acceso de familias que quieren entrar en Ceuta para reconocer cuerpos ante la sospecha de que son sus hijos.
Y no solo eso, también es un veto para, siquiera, aportar muestras de ADN que, de inmediato, pudieran servir para la identificación de los cuerpos.
La situación actual ralentiza cualquier labor extraordinaria en la identificación de los cuerpos, pero hay más problemas.
Existe una carencia de medios de congelación para mantener conservados un tiempo suficiente los cuerpos ha provocado que, ya en varias ocasiones, se haya procedido a un entierro para que, días después, sus familiares hayan llegado a Ceuta con la intención de repatriar el cadáver.
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