El nicho número 119 acoge los restos del subsahariano localizado por la Guardia Civil en Benzú, el pasado 3 de diciembre. La galería de Santa Irene del cementerio de Santa Catalina se ha convertido en su destino final en una Ceuta en la que solo en este año han sido localizados 44 cuerpos sin vida de inmigrantes.
En la mañana de este 24 de diciembre, este joven cuya identidad se desconoce ha sido enterrado, pero no en soledad. Allí han estado varios de los trabajadores del cementerio, así como miembros de la funeraria Al-Qadr.
Pasadas las doce del mediodía, tras prácticamente un mes sin que se haya logrado saber quién era, se ha dado autorización judicial para proceder a su entierro. Detrás deja una vida desconocida.
Es raro que subsaharianos entren a nado, salvo que lo hagan ayudados de los llamados motores humanos, magrebíes que ejercen de guía en un tránsito marítimo.
En este caso, el cuerpo fue localizado sin vida flotando a poco de la orilla. Llevaba aletas, un flotador y traje de neopreno, pero ni un solo documento, ni objeto que ayudara a conocer de quién se trata.
Un cementerio reflejo de la tragedia migratoria
En Santa Catalina ha tenido lugar su entierro. En un ataúd ha sido introducido en el nicho 119, cerca de otros inmigrantes que, como él, murieron al llegar a Ceuta.
Detrás de otros están las historias de personas que perdieron la vida ahogados, otros saltando la valla, también está una de las víctimas del 6F.
Ceuta ha vivido este 2025 uno de los peores años en cuanto a tragedias migratorias. Hasta 44 personas han fallecido en el intento de cruce a Ceuta.
Solo en algunos casos se ha podido conocer su identidad. Poco antes de localizarse en Benzú el cuerpo de este subsahariano, la Guardia Civil recogía, muy cerca del espigón, el de un marroquí, Mustapha, trasladado este martes a su tierra, Marruecos.





