Habrá que preguntrase si la salida del túnel en el que se encuentra inmersa la economía española es posible obtenerse con otras recetas distintas. Porque aquí resulta que el Gobierno presidido por Mariano Rajoy ha optado por un método que es el imperante en la Unión Europea. Pero si el mapa de reparto de influencias comunitario variara si el nuevo presidente francés fuera socialista, a lo mejor resulta que todo lo andado hasta ahora comienza a discutirse. Para salir de una crisis pueden existir tantas posibles salidas como escuelas económicas se hayan creado a lo largo de los siglos, pero, al menos, lo decente es poner una de ellas a funcionar, como está sucediendo con Rajoy. Se equivocarán o no, solamente el tiempo lo dirá. Lo verdaderamente frenético es la inacción, el mirar hacia otro lado y confiar en que ya vendrán vientos que nos ayuden a salir adelante. Eso es lo que ha provocado que nos encontremos en el lugar donde estamos ahora mismo.





