Siempre ocurre lo mismo. Existe cierta sospecha cuando los ceutíes se benefician de unas condiciones como la bonificación al transporte lanzando veladas amenazas porque haya quienes se aprovechan de esta rebaja sin control. Siempre ocurre, es una querencia que anida en Madrid en esa visión reduccionista y equivocada que se tiene de Ceuta, a la que equiparan como la ‘triste llorona’ que cuesta mucho dinero y a la que hay que poner firme. Esta vez quien ha salido a la palestra para ponernos firmes a todos es el ministro Ábalos, el de Fomento, el que visitó Ceuta durante dos días para ni hacer ni decir nada. Pues bien, ahora explica que investigará el empleo y uso de estas bonificaciones. Lo dice usando un tono alarmista que ya ha obtenido respuesta desde instituciones como la del Gobierno local y partidos como Caballas, que no ha dudado en acusar al ministro Ábalos de poner bajo sospecha a todos los ceutíes con sus palabras.
Desde Madrid siempre se ha visto con malos ojos, por decirlo de manera fina, las bonificaciones recibidas por cuestión de nuestra extrapeninsularidad hasta ponerlas en riesgo. No es la primera vez que se nos maltrata. Ya se hizo de manera sangrante, con la connivencia del silencio cómplice de demasiadas entidades, al no aplicar a los ceutíes la subida del salario mínimo con falsas explicaciones.
Los “comportamientos perversos” que Ábalos quiere comprobar deben estar muy claros. Los mismos, confiamos, no pasarán por poner en cuestión una medida de la que disfruta Ceuta y Melilla que ya bastante castigadas están con el desapego que acostumbra a tener el gobierno central hacia ambos territorios.






