La noticia de un nuevo brote en Ceuta no hace si no plantearse la necesidad de parar por un segundo los motores de esta nueva normalidad en la que todos andamos inmersos en las últimas semanas y plantearse algunas cuestiones importantes. Tenemos tantas ganas de que todo vuelva a ser como fue y de dejar atrás la pandemia que, quizás, nos hayamos precipitado en algunos aspectos de manera, sobre todo, individual. Porque, al fin y al cabo, llegados a este punto, cada uno es quien debe de saber cómo actuar en cada momento e intentar ser prudente cuando considere que es apropiado. Por eso, este toque de atención ha de servirnos para respirar hondo y retomar esas pequeñas costumbres que ya habíamos normalizados meses atrás y que todos, de una forma u otra, hemos ido relajando estas últimas semanas. Ponernos la mascarilla cuando estemos en lugares cerrados con gente que no sepamos si está contagiada o si está vacunada, guardar las distancias de seguridad adecuadas y realizar lavado de manos. Los datos, en general, en Ceuta son buenos y aunque ahora habrá que esperar para ver en que acaba este nuevo brote, la situación sanitaria en la ciudad es mejor que en el resto del territorio español. Hasta ahora y si no cambia la cosa, somos el único territorio que continua dentro de los parámetros que recogen la nueva normalidad, sin nivel de alerta. Trabajemos pues para evitar dar pasos en falso que puedan devolvernos a situaciones de pandemia que todos queremos evitar.






