La idea se puso sobre la mesa. Meses después, cobró vida y aún continúa en pie. Lo que empezó como una especie de prueba innovadora se ha convertido en una actividad “indispensable” para el Centro de día de enfermos de Alzhéimer de Ceuta.
Fue una de las empleadas del centro quien propuso la aventura de embarcarse en terapia con equinos. A día de hoy es una realidad. Cada viernes, veinte usuarios, divididos en grupos de diez, están en contacto con caballos al aire libre o en sus establos.
Ellos practican cuidados habituales y sencillos durante las sesiones de hipoterapia. Son gestos básicos que les proporcionan una estimulación cognitiva necesaria para su afección. Sin embargo, más allá de alentarlos a llevar a cabo acciones que sirven para su memoria, los ayuda a sentirse más cómodos y a relacionarse.
Un día nuevo
Ana de Torres, directora de este servicio, cuenta cómo es la experiencia para los participantes. Cada jornada es, para algunos de ellos, “un día nuevo”. A pesar de que cada vez que acuden al recinto llegan como una tabula rasa, personarse allí tiene una repercusión a su favor.
“Es cierto que no se puede medir su evolución con un test porque no existe, pero lo que sí se sabe es que todos los estímulos que reciban son positivos y tienen un impacto directo. Se ve en cómo reaccionan, cómo sonríen o cómo tocan al animal”, traslada. La vivencia incluso es sensorial, ya que ciertos olores o imágenes pueden evocar memorias de su pasado. “Algunos transmiten que les recuerda a cuando iban al campo”, cuenta Ana de Torres.
“Parte de ellos presentan un mayor control de la postura gracias a la terapia, pero, en especial, se relacionan más y hablan más”, comenta. Es difícil para ella determinar cuáles serán los efectos a largo plazo, pero lo que sí afirma a ciencia cierta es que este método “es fundamental y debe continuar porque es indispensable”.
“Este tipo de tratamiento está desde hace tiempo y sus beneficios están demostrados en diferentes colectivos con distintas patologías o neurodivergencias”, incide. “Sobre todo, en este caso en concreto, lo son sobre todo el hecho de estar en un entorno en el que se sienten más relajados”, especifica. Estas clases son también escapadas para una parte de ellos, ya que es difícil que salgan de casa. Les ayuda, fundamentalmente, en su bienestar en líneas generales.
Peinar o dar de comer
Con esta iniciativa de Cruz Roja hacen actividades sencillas. Normalmente, en esta terapia, les peinan las crines o les dan de comer. “Algunos cuentan con la posibilidad de montarse porque tienen la capacidad aún. Ellos, con apoyo de las monitoras, dan un paseo”, relatan. Normalmente, también hacen una parada por un corral que está por la zona. “Ven conejos y pavos reales”, detalla.
A través de estas simples tareas se crean lazos que refuerzan la vitalidad de estos mayores. “Se genera una conexión muy especial entre los usuarios y los caballos. Muchos, cuando están en el centro, están apagados y cuando van allí incluso levantan los brazos para tocarlos”, destaca.
El proyecto lo llevan a cabo junto al Instituto Ceutí de Deportes. Ambas entidades mantienen un acuerdo de colaboración anual. Los encuentros se enmarcan dentro del horario escolar. Actualmente está en pausa debido a la llegada del calor.
Los miembros que en el presente conforman el Centro de día llegaron en su día al mismo por la firma de un convenio entre la Consejería de Sanidad y Servicios Sociales y la organización. La notificación del registro y la solicitud de acceso llega al mencionado departamento de la Ciudad. “Todas las semanas muchos familiares llaman para comentar que tienen a un ser querido con Alzhéimer o demencia. Preguntan cómo pueden entrar”, menciona.






