Categorías: ColaboracionesOpinión

Si tengo que olvidar

No sé cuánto tiempo me regalará el tiempo, pero si tengo que olvidar algo que lo primero sea tu ausencia. Juro que creí que el dolor se pasaría porque las fases del duelo las barajé y manoseé como si fueran tesoro de pirata, pero mira que han pasado diez años y algunos imbéciles dicen que no he superado la pérdida, y no es cierto, sino que solo quiero que, si tengo que olvidar, sea que te fuiste hace diez años.

No quiero olvidar tus besos, ni tu sonrisa, ni como mis dedos se perdían en tu cabello. Si tengo que olvidar que sea la soledad que da que quien te quiere haya muerto, la despedida sin retorno o las lágrimas de mis hijos. No el que crecieran y se hicieran hombres y mujer sin que tú pudieras verlo. No sus logros, ni su coherencia, tampoco el hacerme vieja. Sí el extrañarte cada día y el no poderte abrazarte o decirte que te sigo queriendo.

Los que a esto lo llaman duelo patológico no saben lo que es querer, ni que los quieran porque cuando se va la rabia, la aceptación, la infinita tristeza, no llega nada que no sea el miedo a olvidar que una vez te quisieron de esa manera. No hay suficiente amor en el mundo, no hay respeto, no hay una caricia en el aire, ni una mirada que lo diga todo. No es sexo, no es deseo, y sí era sexo y también deseo y cogerse de la mano y enfadarse y compartirlo todo y no poder separar dónde empezaba uno y dónde acababa el otro.

Me llevé mucho tiempo como cáscara vacía sin que nadie se diera cuenta, lo vislumbró mínimamente la madre de Yaiza. Pero en realidad yo mentía, porque lo único que no podía soportar era ver reflejado el dolor y la ausencia en ojos de extraños. Por eso me hice títere y bailé para que la vida estuviera contenta y fuera benéfica con mis hijos.

Si tengo que olvidar algo que sea este vacío sin ti, este tiempo sin meses- ni años- que no transcurren, sino que pasan, nunca tu boca, ni tus manos, ni tus pasos acompañando a los míos, ni tu voz tan ronca, ni tus ojos, tan sinceros.

Olvidar debería ser opcional, no enfermedad degenerativa que no tiene cura porque el tiempo acecha y los meses, los años y las décadas- como ésta- son envite de la vida que antes -o después- te quiebran. La memoria no debería ser negada, ni los recuerdos olvidados en una mazmorra carnal que se autodestruye porque lo manda su ADN. Deberíamos más bien – como esta humana rediviva que confiesan amor como si fuera un pecado- ir escogiendo que sí y que no queremos olvidar, como cuando ordenamos el armario a lo Marie Kondo.

No sé cuánto tiempo me regalará el tiempo, pero no quiero olvidar que me sigue doliendo que te fueras, porque te quise- y aun te quiero- con locura. Tampoco quiero perder ese olor a mar que se te subía a la piel sintiéndote más mío que nunca.

Entradas recientes

Detenido en la frontera entre Ceuta y Marruecos con casi 400 teléfonos móviles

Los servicios de aduanas, en coordinación con los agentes de seguridad del paso fronterizo marroquí…

16/05/2026

María Béjar, una malagueña de 90 años que vivió un amor de película en Ceuta

En El Faro de Ceuta nos gustan las historias humanas, reales, que sorprenden a una…

16/05/2026

Abandonan una colonia felina en el Tarajal

En una carta al director enviada a EL FARO DE CEUTA, ciudadanos denuncian públicamente que…

16/05/2026

Cuatro tesis diplomáticas para España

Serían cuatro las tesis diplomáticas -más que máximas y alguna con vocación de doctrina internacional-…

16/05/2026

El autoasesinato de Ayuso

La presidenta de la Comunidad de Madrid viajó a México. ¿Qué quería la presidenta convertida…

16/05/2026

Avisaron a la Policía por violencia de género y terminaron hallando hachís

La Policía Nacional entró en su casa alertada por un posible caso de violencia de…

16/05/2026