La ciudad autónoma se quedó ayer incomunicada por mar, su principal cordón umbilical con la península, debido al intenso temporal de levante que previsiblemente amainará hoy a partir de mediodía. Ni siquiera el buque monocasco adscrito a la línea de interés público, supuestamente con capacidad para navegar incluso en condiciones adversas como las de ayer, pudo realizar más que la primera travesía del día en dirección a Algeciras.
Durante la jornada la empresa de helicópteros intentó aliviar el aislamiento parcial de la ciudad con varias rotaciones extraordinarias, un gesto plausible.
No es nada frecuente que Ceuta se quede sin ningún barco para enlazar las dos orillas del estrecho y poco o nada se puede hacer frente a condiciones meteorológicas tan complicadas como las de ayer más allá, eso sí, que reclamar a las administraciones medios suficientes para hacer frente a estos imponderables. También se debe pedir prudencia al conjunto de la población en situaciones de riesgo para no ponerse en riesgo a uno mismo ni a los servicios de emergencia que pueda ser necesario movilizar para un rescate por una fotografía o una perspectiva espectacular y llamativa de las olas.
Las instituciones estuvieron ayer rápidas a la hora de cortar el acceso a las zonas con más peligro potencial para cualquier conductor o viandante, incluso vetando el tráfico por la N-354 desde media tarde.
A la espera de que las últimas horas del temporal con alertas naranjas y amarillas todavía vigentes, entonces será hora de analizar todo lo sucedido por parte de los responsables para extraer lecciones útiles para el futuro en materia de infraestructuras costeras, factores de peligro evitables, estado de árboles y edificios, etcétera.






