Pasando la antigua cárcel de mujeres de Ceuta en dirección Monte Hacho se encuentra, girando a la derecha, una reliquia ceutí con más de 100 años de historia en el Sarchal: el Supermercado Las 3 BBB, un establecimiento que pasó de ser cantina a tienda de comestibles pasando por una tienda de ropa.
Estos pequeños recovecos escondidos de la ciudad son lugar de paso y de reunión para quienes viven su día a día en la barriada. Aunque este escondrijo puede parecer un auténtico desconocido, así como su historia, para muchos es el centro de su barrio, el punto de encuentro con amigos y compañeros y ese lugar seguro para echar un refresco a la finalización del trabajo.
Supermercado Las 3 BBB, un viaje al pasado
El Supermercado Las 3 BBB puede parecer un negocio más, pero no lo es. Y quien lo ha vivido o se ha nutrido de su relato lo sabe bien.
Mohamed Bellile, quien está al frente del negocio desde hace más de 16 años, ha puesto en valor que su pequeño negocio guarda una historia exquisita que se aleja a más de 100 años atrás en el tiempo.
Lazos de familia
También él es conocedor de las propias historias a través de los lazos que se han ido fortaleciendo con sus clientes, quienes ya forman parte de la gran familia que emerge de pequeños comercios como este.
Cuenta Bellile que guarda constancia de que el primer dueño que dio vida a lo que era entonces -hace más de 100 años- La Cantina Las 3 BBB, iniciales que hacen referencia a “bueno, bonito y barato”, fue Antonio Ayala.
La cantina de los militares
“Entonces estaba el cuartel más abajo y todos los militares acudían a esta cantina a beber y comer, era el lugar de encuentro de todos, había mucha vida, según dicen”, relata Bellile, destacando que toda historia conocida la ha absorbido de las contadas por sus clientes más antiguos sobre el pasado de su negocio.
Los soldados la tenían como referencia, era un paraje militar, la cantina más famosa de la zona, y estaba en el Sarchal.
Un nombre que perdura en el tiempo
Aunque a lo largo de los años este negocio se ha ido transformando siempre ha mantenido su nombre original. Ha cambiado de imagen, de productos, de clientes, pero el nombre prevalece original, como si el espíritu de lo que fue quisiera perdurar en el tiempo.
Tras Antonio Ayala, tomó las riendas su mujer, quien transformó la cantina, según cuenta Bellile, en una tienda de ropa, aunque la parte de comestibles jamás se perdió.
Un aire “más moderno”
Tras el matrimonio, el nuevo dueño llamado Abdelkader, quien compró el edifico completo, incluido el espacio de la que había sido la cantina más famosa del entorno, remodeló el local, le dio un aire “más moderno” y continuó la vida del establecimiento.
Fue entonces cuando el nuevo dueño contrataría a Mohamed Bellile, quien estuvo trabajando para este durante un año y medio.
Fue allá por el año 2009 cuando Bellile decidió quedarse al frente del negocio, pagando el alquiler correspondiente al dueño del espacio, y desde entonces, este lugar con historia sigue vivo con su nombre original gracias al trabajo y esfuerzo de Mohamed Bellile.
16 años al frente
Este buen hombre originario de Marruecos, concretamente de Fez, se mudó a Ceuta hace ya casi 16 años, a la barriada del Sarchal, su casa. “Es mi barrio y no quiero cambiarlo por nada”, asegura.
Quien sigue dando vida al Supermercado Las 3 BBB ha vivido el cambio de un establecimiento que antes era uno junto a la casa de quien lo gestionaba. Ahora, ya es independiente. Antiguamente era habitual que el negocio formara parte de una instancia más de la casa.
Era despertar y caer en el negocio, ahora, como todo en la vida, eso también ha cambiado.
Una esperanza de futuro
En cuanto a Mohamed Bellile, imagen de este local, está felizmente casado con su esposa Nasija, quien también comenzó sus andaduras en la tienda del “bueno, bonito y barato”, hasta que decidió dedicarse al cuidado de sus hijos Karam, Yassin y Jassir.
El primer mencionado, Karam, podría ser la única luz brillando en la oscuridad para abrir paso al futuro del negocio de su padre. “Karam es el único que se está pensando si el día de mañana podría continuar con la tienda, pero mientras más años tiene más cuenta se da de que llevar un negocio no es fácil”, relata Mohamed.
Igualmente, mientras el pensamiento siga rodando, la esperanza de que Supermercado Las 3 BBB no muera con Mohamed Bellile sigue intacta.
Una pequeña gran familia
Preguntamos anécdotas a Mohamed con los clientes, y entre risas relató que estos son ya más que compradores, son familia. “Conozco todas sus historias, sé de sus problemas y siempre nos ayudamos entre nosotros”, asegura.
Además, retrocedió en el tiempo y rescató una deliciosa historia que aún duerme en las casas de muchos vecinos del Sarchal.
Una vajilla de Supermercado Las 3 BBB
Narra Mohamed que “antiguamente, cuando la mujer de Ayala estaba al frente del negocio, junto al embutido se vendían platos de distintos tamaños, por lo que muchos residentes construyeron su vajilla con las ventas del embutido”, de esta manera, muhas casas de la barriada cuentan con un trocito de historia guardada, además de en su memoria, en su mobiliario.
Mohamed ha hablado con mucho cariño de sus clientes, sobre todo, de “los antiguos”, aquellos que pagan todo al momento o “cuando cobran saldan deudas”, los que conocieron de cerca el respeto, y cuya “vergüenza permanecía intacta”.
Favores de antaño
Hoy en día, esta última se ha perdido entre soberbia y alter egos. Aprovechando este relato, cabe mencionar que en el pequeño rincón de Mohamed todavía se mantiene la famosa “libreta de apuntar”, ese vestigio que ya rara vez se encuentra, y mucho menos, en los grandes comercios.
Sea como fuere, Mohamed ha insistido en que lo más ideal de su negocio es el cariño que guarda a toda una barriada.
Historia con esencia
“Somos familia, muchos llegan y se quedan en la puerta, esto es el centro del barrio”, dice, y no le falta razón, pues en la visita de El Faro a su establecimiento, no faltaron los clientes que en su puerta disfrutaban de un refresco tras un día de trabajo o porque tocaba como tapita de medio día.
Para finalizar, Mohamed Bellile ha recalcado que está agradecido con la vida por poder continuar dando luz a un pequeño rincón con historia y ser él mismo, aunque no naciera en Ceuta, quien continúe los más de 100 años de historia que guarda este escondrijo que mantiene el nombre y la esencia de barrio de la antigua cantina que ahora es, y desde hace más de 20 años, el Supermercado Las 3 BBB del Sarchal, en donde todo es “bueno, bonito y barato”, como relataban los propios clientes desde la puerta.







De esta tienda tú una historia durante la Segunda República... El alcalde médico Sánchez Prado, en mayo de 1936, una verbena organizada por los vecinos del Sarchal para agradecer al alcalde por lograr que tuvieron fuente en el centro de la barriada. Resumiendo... El propietario de la tienda Fidel Vélez, lo invitó para tomar unas vinos y refrescos... En el consejo de guerra tras el golpe militar en julio de 1936, este hombre fue fusilado junto a Sánchez Prado en el Tarajal... Saludos Paco Sánchez.
Esa tienda era del padre de Antonio Ayala se llamaba Félix y su mujer María y era el barbero de la barriada y además esa tienda han tenido varios dueños en alquiler. Cuando la tenia Félix era mitad cantina y mitad comestibles, y en lo que era cantina se puso un futbolín, y allí se reunía casi todos los vecinos a jugar al futbolín, y echar sus partiditas a las cartas, también había barriles de vino y de esos barriles, se serbia el vino en copas, o vasos, y se vendía a granel para las casas.
Así fue efectivamente, el fundador fue el Sr. Félix. Cuando Antonio se hizo cargo del negocio junto a Adelina, su mujer, la cantina o taberna la transformó en tienda de ropa y recuerdo que hasta zapatos y juguetes. Generalmente los vecinos comprábamos con la "libretita" y a primeros de mes el padre o la madre se llegaba a la tienda y liquidaba todo lo adeudado. En nuestro caso recuerdo muy bien, que siempre que mis padres abonaban su cuenta, Antonio nos regalaba una botellita de licor y cosas parecidas, alguna tenemos aún de recuerdo. La labor de Antonio incluso iba más allá que las de un simple tendero, cuando en determinadas ocasiones los padres se ausentaban por algún motivo y no podían darnos la merienda, recuerdo que iba a la tienda, se lo contaba a Antonio y me preparaba un buen bocadillo de salchichón de la "Estrella". Recuerdo también que en las horas del mediodía, cuando era la hora del almuerzo y la tienda estaba cerrada, nos acercábamos por la ventana de la cocina y Adelina nos proporcionaba aquello que necesitásemos.