“No hay base de la Legión en Málaga, pero es una ciudad muy vinculada a este cuerpo porque en la Guerra de Marruecos, cuando fuimos a ayudar a Melilla, esta ciudad era donde iban los heridos mientras se recuperaban para volver al frente”, cuenta el coronel jefe del Segundo Tercio, Alfonso García-Vaquero Pradal.
El de Ceuta, el que este año tiene que i r a Málaga, continúa la tradición. “Es más, cuando pregunto a los soldados de dónde son, muchos dicen que de esa ciudad, que han visto desde pequeñitos a la Legión”, explica.
Este año habrá cambios, los mismos que ya se aplicaron para celebraciones anteriores como la del Corpus Christi. Simplemente, las tropas no pueden rendir honores a las imágenes religiosas; algo que antes tampoco estaba expresamente permitido, aunque se hiciera por costumbre. Además, quienes vayan tienen que ir voluntarios; algo que no es ningún problema en el caso de los legionarios, tal y como explica el cabo Abselam Mizzian, ceutí. “Algunos compañeros me piden que a ver si hablo con el capitán y les puede hacer un hueco”, explica este veterano soldado que lleva doce años en el Tercio y es la segunda vez que irá a Málaga.
El caso de Mizzian es del de los que, independientemente de su fe, ponen por encima el hecho de representar a su unidad, estar con ella. “En mi caso, por ejemplo, soy musulmán, pero esta es mi compañía”, cuenta. Habla con conocimiento de causa, y recuerda la última vez que le tocó ir. “El desembarco es el momento, si no hay 500.000 personas esperando cuando pasas por la bocana, no hay nadie”, exagera un poco, pero es que esa sensación de cantar desde la cubierta el Novio de la Muerte y ver a miles de personas esperando es algo que “no se puede contar”.
“Ese es el momento”, explica el capitán Jorge Rodríguez Torrecilla, bajo cuyo mando está la 3ª compañía de la IV Bandera del Tercio, la única de la Legión que puede mostrar en su banderín una laureada. “Después, la gente te lleva en volandas y te da ánimos, no te das cuanta cuenta de lo que pasa”, añade el capitán Torrecilla. Su compañía estará acompañada por la banda de guerra del Tercio y dos escuadras de gastadores.Torrecilla, madrileño, conoció esta manera de vivir la Semana Santa cuando llegó por primera vez de teniente a la ya extinta quinta bandera. “A nivel de oficial, que vamos cambiando de destino, es muy difícil poder repetir algo así”, comenta Torrecilla.
Llevan tres semanas de ensayos en las que también han preparado la procesión de esta tarde, en la que una sección acompañará al Encuentro, en una de las salidas más emblemáticas de la Semana Santa Ceutí. Ensayando desde las ocho y media de la mañana hasta las dos y media del mediodía para dar la talla ante las autoridades militares, civiles y, sobre todo, ante los ceutíes y malagueños.
El que no lo puede contar, porque hasta mañana no comenzará a experimentar la sensación, es el sargento Juan Hidalgo. Ganas no le faltan, eso sí, a este veterano costalero en su lugar de origen, Ciudad Real. Por de pronto, sus compañeros que sí han ido ya le van poniendo en situación.







