La Ciudad Autónoma de Ceuta ya ha comenzado los trabajos previos para habilitar una pasarela alternativa que garantice el tránsito de peatones entre la barriada de Juan XXIII y el paseo marítimo durante las futuras obras sobre la infraestructura principal.
La actuación supone el primer paso visible de un proyecto de gran envergadura destinado a resolver los graves problemas estructurales detectados en el puente peatonal que cruza la N-352.
El objetivo es que los vecinos dispongan de una conexión segura mientras se desarrollan los trabajos definitivos sobre la pasarela actual.
Esta solución provisional cobra especial importancia debido a la función que desempeña el puente para los residentes de la zona, ya que constituye uno de los principales accesos hacia la playa, el paseo marítimo y distintos equipamientos públicos situados al otro lado de la carretera.

La prioridad: mantener la conexión vecinal
Los trabajos iniciales se centran en la preparación de los accesos provisionales que permitirán evitar el aislamiento de la barriada durante el periodo de ejecución de las obras.
Entre las medidas previstas figura la rehabilitación de una escalera exterior actualmente fuera de servicio debido a su deterioro.
De forma paralela, se está impulsando la instalación de una pasarela peatonal provisional que servirá como alternativa de paso mientras permanezca cerrada la infraestructura principal.
Esta actuación busca minimizar las molestias para los vecinos y reducir el impacto que tendría la clausura total del puente.
La necesidad de habilitar esta conexión temporal responde a la escasez de alternativas existentes.
Actualmente, el único punto de cruce disponible se encuentra a unos 625 metros de distancia, un recorrido que afecta especialmente a usuarios habituales de instalaciones cercanas como la guardería infantil o el polideportivo municipal.

Una respuesta urgente ante el deterioro del puente
La puesta en marcha de estos trabajos llega después de que los últimos temporales agravaran los daños que ya presentaba la estructura.
Aunque inicialmente se consideró que gran parte de los desperfectos eran superficiales, los estudios técnicos posteriores detectaron deficiencias estructurales de mayor alcance.
La situación se complicó aún más tras los recientes episodios de borrascas, que provocaron nuevos desprendimientos y llevaron a los técnicos municipales a recomendar una actuación de emergencia sobre la infraestructura.
Como consecuencia, el Ejecutivo local aceleró los trámites administrativos y optó por una intervención mucho más profunda de la prevista inicialmente, contemplándose incluso la sustitución prácticamente completa de la pasarela existente.
Preparativos para una actuación de gran envergadura
Mientras avanzan las actuaciones destinadas a garantizar el paso peatonal, la Ciudad continúa desarrollando el proyecto principal, cuyo presupuesto ronda los 1,97 millones de euros y cuenta con un plazo estimado de ejecución de seis meses.
Las obras incluirán labores de implantación, vallado de seguridad, organización de accesos, instalación de maquinaria y acondicionamiento de las zonas de trabajo.
También se actuará sobre la cimentación para reforzar los apoyos de la estructura y garantizar su estabilidad futura.
Posteriormente se acometerá una rehabilitación estructural integral mediante técnicas especializadas destinadas a recuperar la capacidad resistente de la infraestructura y mejorar su protección frente al desgaste provocado por el paso del tiempo y la exposición continuada al entorno marítimo.

Pasarela provisional hasta la finalización de las obras
La previsión municipal es que la pasarela provisional permanezca operativa durante todo el tiempo que duren las actuaciones sobre el puente principal. De esta manera, los vecinos podrán seguir desplazándose entre ambos márgenes de la N-352 sin depender de recorridos alternativos mucho más largos.
Con esta actuación, la Ciudad busca compatibilizar la ejecución de unas obras consideradas urgentes con el mantenimiento de la movilidad diaria de cientos de residentes, garantizando tanto la seguridad de los usuarios como la continuidad de las comunicaciones peatonales en la zona.
La habilitación de esta pasarela provisional representa una actuación clave para garantizar la movilidad diaria de los residentes de Juan XXIII durante un periodo en el que la seguridad obligará a restringir el uso de la infraestructura actual.

Unas actuaciones urgentes sin olvidar a los vecinos
Con ello, la Ciudad pretende compatibilizar el desarrollo de unas obras consideradas prioritarias con las necesidades de los vecinos.
Además de mantener la conexión entre la barriada y el paseo marítimo, la solución temporal permitirá preservar el acceso peatonal a distintos servicios y equipamientos de la zona, evitando desplazamientos más largos y las dificultades que supondría la ausencia de un paso alternativo durante varios meses.
Una vez completada la instalación de la pasarela provisional y acondicionados los accesos previstos, los trabajos podrán centrarse plenamente en la actuación sobre el puente principal, una intervención destinada a resolver de forma definitiva los problemas estructurales detectados y garantizar una infraestructura segura y duradera para los próximos años.






