Los Bomberos han pedido en varias ocasiones -hasta el hartazgo sin temor a equivocarnos- que se intervenga en el vertedero de Arcos Quebrados, por cuanto se ha convertido en un punto negro, peligroso y que además genera un problema medioambiental. A diario deben acudir a sofocar las llamas provocadas en la mole de chatarrra y residuos de todo tipo que crece en este punto, debido a la desidia. Sí, es cierto que no se puede establecer vigilancia permanente para multar a los incívicos que generan este tipo de vertederos, pero también lo es que no puede permitirse que esta zona siga ‘viva’ al constituir un grave problema de seguridad para todos los que, irremediablemente, terminan teniendo contacto con ella. A la acumulación de residuos contaminantes se suma lo impracticable del camino que conduce a este punto. Los camiones del SEIS prácticamente no pueden llegar hasta ese lugar, corriendo peligro la propia integridad de los ocupantes ante el riesgo de un accidente. Ayer hubo de nuevo otro incendio, ya se ha perdido la cuenta de los que van repitiéndose. Confiemos en que no haya que lamentar una desgracia por una simple dejación. Urge adoptar medidas y reforzar los sistemas de control y vigilancia para que no se repitan más focos así.






