El Gobierno va adaptando las medidas ante la Covid-19 conforme se van conociendo los datos. Son mejores y por ello se ha decidido flexibilizar el toque de queda permitiendo la estancia en la calle hasta las once y levantando la restricción a las seis de la mañana. Dice el Gobierno que va a ir poco a poco, predominando la responsabilidad en cada paso que dé porque estas navidades no van a ser como las de siempre, ni se van a poder celebrar como en anteriores ocasiones: primero porque el virus acecha y, segundo, simplemente por respeto a las familias que han perdido a sus seres queridos o a las que siguen padeciendo la enfermedad. En días conoceremos cuál es el plan de navidad que tiene previsto el Gobierno pero, de momento, ya se ha anunciado que los estudiantes que regresen deberán comunicarlo para hacerse una prueba de detección. Sí, es una buena medida. ¿Pero solo los estudiantes? Prácticamente a diario hay una movilidad constante de funcionarios de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado además de personal militar, y la Ciudad no ha informado de que se vayan a hacer pruebas PCR o test de antígenos a estos colectivos de ida y venida permanente. Cabría estudiar quiénes son los que usan más a diario esa vía marítima para, al igual que se ha acordado intervenir de inmediato ante la vuelta a casa de los estudiantes, hacerlo también con otros grupos que podrían ser considerados de riesgo y que no han sido tenidos en cuenta. Todo lo que sea avanzar en prevenir será bueno para que el círculo se cierre cada vez más en torno a posibles portadores o transmisores.






