Limpiar lo que otros ensucian. Retirar los restos de auténticos atentados medioambientales detrás de los que está la acción humana. Trabajar para que zonas comunes sigan luciendo como debieran y no como estercoleros. En eso están las brigadas del Plan de Empleo y en eso se centra su trabajo, aunque se topen con situaciones difíciles de entender.
En las vaguadas que rodean al nuevo vial abierto que enlaza la antigua cárcel de Los Rosales y la barriada de Villa Aurora se han encontrado de todo. Y ese todo engloba hasta enseres domésticos, sofás, colchones, restos de persianas, almohadas, neumáticos... que hay quienes han decidido dejarlos ahí. En las últimas jornadas las brigadas se han encargado de retirar todo y de llenar bolsas y más bolsas con escombros, residuos además de la vegetación propia nacida en las vaguadas.
Los trabajos de mantenimiento se suman a los llevados a cabo en otros puntos de la ciudad, como sucedió en el entorno del Hacho y Cuatro Caminos, en donde estos trabajadores retiraban también esta semana colchones, sofás y enseres que habían sido abandonados en este lugar.
La nula conciencia medioambiental de muchos da pie a este tipo de imágenes. Por encontrarse se ha encontrado de todo, hasta electrodomésticos averiados o incluso bañeras, lavabos, retretes y restos de obra que son dejados sin que haya podido darse con sus autores.










En pleno centro subiendo el recinto nos encontramos con un trocito de monte totalmente lleno de toda clase de porquerías y lo peor es que es una visita que los cruceristas les gusta tomar para tomar fotos de la bahía, me da vergüenza cuando los veo mirar para la basura en vez de admirar los paisajes.
Poneros las pilas que todo no es calle real y paseo de la marina.
No se le pueden pedir peras a un olmo.