Con un mar complicado, en circunstancias adversas y ante un mar embravecido, la Guardia Civil se la juega para salvar vidas en el mar. La pasada madrugada murió un joven en plena orilla, justo al llegar a la playa de la Almadraba. Durante toda la noche y la jornada de ayer, los componentes del Servicio Marítimo hicieron todo lo posible para sacar a gente del agua, evitar ahogamientos, ponerse al límite.
En la frontera sur la vida y la muerte transcurren por límites demasiado débiles. La rapidez, la coordinación y la valentía convierten los servicios en extremos.
Todo esto está pasando en Ceuta, en su frontera, aunque Europa siga sin intervenir. No se producen tragedias porque hay agentes que lo dan todo, que se entregan rozando esas líneas para evitar que mueran más personas.
El mal tiempo es el peor de los atractivos para adultos y menores, que piensan que de esta forma llegarán a este lado del paso gozando de una menor vigilancia. Lo que desconocen es que se enfrentan a la muerte.
En unas jornadas muy complicadas por la Guardia Civil, tras unos días en los que los cobardes comentarios en redes sociales han machacado como nunca a la Institución, también debe atenderse a estos auténticos ejemplos de trabajo y entrega.







Si se quedasen en sus casas, nada que lamentar... El jugarse la vida, es un riesgo que asumen.