El Gobierno de España no ve problemas en el área de psiquiatría. Lo que todos advierten, denuncian y afean se diluye entre las principales preocupaciones de Ingesa. Según la respuesta ofrecida a los parlamentarios del PP, la gestión de la dirección territorial es “adecuada y eficaz” sin que se hayan producido incidencias en la atención ni anulación de citas en psiquiatría.
Es una pintura contraria a la que aportan las asociaciones y sindicatos, que han evidenciado con números los retrasos en la atención a pacientes menores de edad, anulaciones de citas o marcha de profesionales. Sin ir más lejos, hace solo unos días se comunicaba la marcha de la última especialista contratada.
Sobre el tapete hay versiones que chocan radicalmente.
Y entre una y otra consideración quedan los pacientes, los que nunca debieran ser víctimas de unas dianas políticas carentes de sentido.
Se han publicado cartas al director con quejas de afectados que no han sido atendidos, también protestas de asociaciones porque los pacientes no reciben tratamientos, pero a pesar de ello el Gobierno de España responde, básicamente, que todo va bien.
Las respuestas oficiales parecen ir por caminos distintos a los que afectan directamente al ciudadano, más bien pareciera una burla que una posición adecuada de la institución.






