La situación que se ha vivido durante el fin de semana en la frontera del Tarajal, pero de manera principal, durante la tarde del domingo responde, indudablemente, a una de las ya conocidas presiones por parte de Marruecos cuando intenta, de alguna manera, presionar a nuestro país por alguna circunstancia. Es verdad que ahora se podrán hacer todas las cábalas que se quiera y que las interpretaciones serán muy diversas, pero lo que si está claro es que las manos cruzadas por parte de los agentes marroquíes deja mucho que desear. No es ninguna novedad, a lo largo de los años, por parte de Marruecos cuando desea hacer conocer a las autoridades españolas su enfado. Lo hemos vivido, en multitud de ocasiones, con los saltos a la valle por parte de los inmigrantes subsaharianos y como los agentes marroquíes miraban para otro lado. Ahora se ha cambiado a los subsaharianos por inmigrantes marroquíes que aprovecharon esta apertura, por llamarla de alguna manera, para entrar en Ceuta de la mejor manera posible. Es la salida que buscan muchos de ellos y que lo hemos estado viviendo desde que comenzó el cierre de la frontera por el tema de la pandemia. Una situación verdaderamente dramática que hizo movilizar a todos los servicios por parte de las autoridades españolas en la tarde del domingo.






