Se está dando una situación sin precedentes. El Sindicato Médico de Ceuta denuncia la carencia de psiquiatras en el hospital, lo que obliga a derivar pacientes a la Península.
Se vive un auténtico “colapso”, dejando sin atención casos urgentes, “incluido el riesgo vital por intentos” de autolesión.
“Tras la baja médica del último especialista operativo, Ceuta ha quedado sin ningún facultativo psiquiátrico en activo, lo que obliga a derivar pacientes a la Península y deja sin atención a los casos urgentes”, expone el sindicato.
El origen del problema lo sitúa en la “gestión negligente por parte del Ingesa”, exponiendo que se vive un momento “límite” en salud mental del clínico ceutí.
“La ciudad autónoma se encuentra en estos momentos sin un solo psiquiatra en activo tras la reciente baja médica del último facultativo operativo”, advierte el sindicato, hecho que califican como “el desenlace previsible de una gestión ineficiente y negligente por parte del Instituto Nacional de Gestión Sanitaria“.
La sobrecarga asistencial, detrás
La cadena de bajas comenzó hace semanas, en un contexto de sobrecarga asistencial y presión organizativa.
Tres de los cuatro psiquiatras adscritos al hospital se encuentran actualmente de baja médica, una de ellas por maternidad, y las otras tres vinculadas, según fuentes cercanas, a condiciones directamente relacionadas con el entorno laboral.
“El caso más reciente ha sido el de un profesional al que se le había concedido la exención de guardias por motivos de salud, y que, pese a ello, fue obligado a reincorporarse a turnos de guardia. La consecuencia directa: una nueva baja médica y, con ella, la ausencia total de psiquiatras operativos en Ceuta”, avanza la entidad sindical.
Desde el pasado 14 de julio, el servicio de urgencias psiquiátricas ha quedado “prácticamente desatendido”.
Derivaciones a la Península
“En los últimos días, se ha dado la orden –no por escrito, aseguran fuentes sindicales– de derivar a los pacientes con urgencias psiquiátricas a hospitales de la Península, concretamente al Hospital de Puerto Real, en Cádiz”.
“La situación es crítica, ya que no hay cobertura psiquiátrica para intentos autolíticos, ingresos por brotes psicóticos ni pacientes ya ingresados. En algunos casos, según se ha conocido, se ha llegado a delegar provisionalmente la atención en médicos internistas sin formación específica en salud mental”, denuncia el sindicato.
Para el SMC, esto supone un riesgo sanitario grave, “una inseguridad jurídica para el médico no psiquiatra que se ve obligado a atender dicha especialidad sin serlo y una vulneración de los derechos asistenciales de los pacientes”.
“Esta situación no es nueva. El colectivo lleva tiempo advirtiendo de la precariedad y fragilidad del servicio de psiquiatría de la ciudad. El colapso actual no es una sorpresa, sino la consecuencia de mucho tiempo de advertencias ignoradas. La gestión ha sido negligente y el verano no ha hecho más que precipitar un desastre anunciado”.
Consultas canceladas, casos de riesgo vital…
El colectivo se plantea interrogantes que siguen sin respuesta: “¿Qué va a ocurrir con los cientos de consultas canceladas? ¿Quién se hará cargo de los pacientes actualmente ingresados en el hospital? ¿Cómo se atenderán los casos de riesgo vital, como los intentos de suicidio?”.
De igual manera se preguntan: “¿Hasta cuándo deberán los ciudadanos de Ceuta soportar este abandono institucional por parte del Ministerio de Sanidad? Lo más grave es que probablemente ni el propio Ingesa lo sabe”.
Ante este escenario “de incertidumbre y descontrol asistencial”, el sindicato considera que tal vez ha llegado el momento de que la Justicia actúe para depurar responsabilidades y garantizar la atención que la ciudadanía merece.
Desde el Sindicato Médico de Ceuta exigen la actuación inmediata del Ministerio de Sanidad y del Ingesa, así como un plan urgente de contingencia que permita restablecer cuanto antes la atención psiquiátrica en la ciudad.
Asimismo, alertan del riesgo psicosocial para los pacientes, muchos de ellos en situación de vulnerabilidad, y advierten de posibles responsabilidades legales ante cualquier desenlace trágico derivado de esta situación.







Tonto el primero en darse de alta.